Asunción tendrá elecciones mucho más atrayentes que las dos anteriores. A esas les había faltado algo de suspenso. Tanto Riera en 2001, como Eva- nhy en 2006 ganaron siendo ya claros favoritos en las encuestas. Eran ambas, además, elecciones a dos carriles. En la primera, o ganaba el candidato de la ANR o Carlos Filizzola, candidato de una alianza PEN-PLRA. En la segunda, o ganaba la candidata de la ANR o Miguel Carrizosa, de Patria Querida.
Las de este año vienen con más carriles y variantes. Empecemos por los colorados, dueños de la Intendencia desde hace nueve años. En el 2006 obtuvieron 73.000 votos, con los cuales ganaron cómodamente. Para medir el potencial partidario más reciente, conviene fijarse en los votos de la lista de senadores, menos afectada por la empatía generada por los coyunturales candidatos locales. Pues bien, en las recientes elecciones generales la ANR sobrepasó los 56.000 votos en Asunción.
Dos son sus candidatos más fuertes: Arnaldo Samaniego y Dany Durand. En las internas, hay ventaja para el primero, pues Durand, un outsider en las duras seccionales coloradas, aún tiene un buen trabajo de seducción por delante. Si Samaniego le gana las primarias, se encontrará con el problema inverso: es demasiado tradicional, demasiado más de lo mismo. Le costará capturar votos por fuera de la ANR.
Patria Querida ofrecerá el mismo candidato del 2006. Carrizosa obtuvo entonces 56.000 votos. La misma cantidad de votantes que confiaron en su lista de senadores hace dos años. Como no existirá un desangramiento interno, Patria Querida, como la ANR, es un partido que puede ganar por sus propios medios. Si esta vez, además, logran sumar una alianza, sus posibilidades son inmejorables.
El piso asunceno del PLRA no es tan alto. Jorge Leoz había obtenido 25.000 votos en el 2006. Dos años después, a los senadores liberales les fue mejor: recibieron 39.000 votos. Por sí solos no pueden pretender ganar. Por eso, miran con interés las posibilidades de alianza. El periodista Clari Arias, en campaña desde hace tiempo, lo tiene claro: lo suyo es lograr la bendición del general Lino Oviedo. Si lo convence y suma los votos del Unace, podría acercarse al caudal de votos de las dos opciones anteriores. Pero esa alianza podría ser traumática para una parte de los liberales que sigue mirando otras salidas. Y esas podrían ser Pon Bogado Gondra o Raúl Mongelós, quienes aún no comenzaron sus campañas. Cualquiera de ellos abriría la posibilidad de alianza con otros sectores.
El Unace no tuvo candidatos a intendente en las últimas elecciones. Su lista de senadores obtuvo 39.000 votos en 2008, la misma cantidad que la del PLRA. Parece apostar más a una alianza, pues han lanzado con demasiada tibieza a su candidato, el diputado Tuma. A Clari lo escuchan, por ahora. Pero saben que la alianza realmente explosiva -y con proyección hacia el 2013- sería con sus primos hermanos, los colorados.
El Frente Guasu presentará la candidatura de Carlos Filizzola, quien había ganado con Asunción Para Todos las históricas elecciones de 1991 y luego perdido las de 2001 ante Riera, como candidato del Encuentro Nacional. Si bien fue el único intendente asunceno de la transición que no salió del cargo con el prestigio triturado, su figura carece hoy de la frescura de antes. Lo apoya el archipiélago de la izquierda, que ha mostrado un atisbo de madurez al presentar un candidato único. Su potencial electoral es una de las incógnitas más subyugantes de la próxima elección. Que acepten una alianza con cualquiera que esté más a su derecha del espectro político sería, quizás, pedirles demasiado.
Es muy temprano para esbozar algo más que estas dos certezas: que el próximo intendente será varón y que no serán elecciones aburridas.