Correo Semanal

A 85 años de la guerra civil española y su legado cultural

 Hace ochenta y cinco años estalló la guerra civil (1936-1939), un periodo oscuro en la historia de España. El conflicto duró cerca de tres años y condujo a una dictadura que duró décadas. Personas de todo el mundo se involucraron en el conflicto así como también artistas y escritores.

  • María Gloria Báez
  • Escritora

A pesar del peligro, los escritores acudieron en masa a España durante la guerra civil, algunos pelearon en el frente y otros publicaron artículos desde lugares como el Hotel Florida en Madrid, un famoso punto de acceso literario.

El autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry, realizó la cobertura periodística para varios periódicos franceses. Asimismo, algunas de las figuras literarias conocidas que se hicieron presentes en España fueron Pablo Neruda, W. H. Auden, Langston Hughes, Orwell, S. Spender, André Malraux, Paul Éluard, Dorothy Parker, Lillian Hellman, Simone Weil, Upton Sinclair, Bertolt Brecht, Carpentier, Huidobro, Nicolás Guillén, Roy Campbell, Rochellle, Brasillach o Priscilla Scott-Ellis, entre otros. El poeta Federico García Lorca (1898-1936), en tanto, fue asesinado por un escuadrón de la muerte nacionalista.

Debido a la escasez de conocimiento histórico, la imagen principal de la guerra ha sido moldeada por las representaciones que se han canonizado en la cultura occidental.

Por quién doblan las campanas

En literatura, la novela de Ernest Hemingway (1899-1961) Por quién doblan las campanas, publicada en 1940, es la única obra que los estadounidenses hoy asocian con la Guerra Civil española.

Ernest Hemingway llegó a España en marzo de 1937, con la intención de informar como corresponsal para la North American Newspaper Alliance, alistándose posteriormente para combatir. Se unió a las Brigadas Internacionales y luchó en la Batalla del Ebro. No obstante, Hemingway se diferencia de otros escritores combatientes, dado que había vivido en España antes de la guerra civil. Por lo tanto, no solo estaba luchando por ideales políticos, sino también defendiendo un lugar que ya conocía íntimamente. Hemingway sintió un fuerte sentido del deber hacia el país cuando estalló la guerra, diciendo en una carta el 9 de febrero de 1937 a los padres de Pauline Pfeiffer, su esposa en aquel entonces, (…) “durante mucho tiempo, mi conciencia y yo hemos sabido que tenía que ir a España”. Su conciencia y sus convicciones políticas estaban estrechamente relacionadas; se sintió obligado a defender del fascismo a un país que amaba.

Su novela, Por quién doblan las campanas fue escrita en 1939 (Cuba) y publicada en 1940. Narra cuatro días en la vida de Robert Jordan, un joven voluntario estadounidense adscrito a una unidad guerrillera republicana. Como dinamitador, se le asigna la voladura de un puente durante un ataque a la ciudad de Segovia. Los personajes de la novela incluyen aquellos que son puramente ficticios, aquellos basados en personas reales pero llevadas a la ficción y aquellos que fueron figuras reales en la guerra. Ambientada en la Sierra de Guadarrama entre Madrid y Segovia, la acción se desarrolla durante cuatro días y tres noches. ”Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti”. El título del libro está tomado de la obra Devociones sobre ocasiones emergentes (1624), específicamente la Meditación XVII, del poeta metafísico John Donne (1572-1631). Hemingway cita parte de la meditación (usando la ortografía original de Donne) en el epígrafe del libro. Lo que se destaca en la elección del título y el epígrafe es que el cambio de España de la democracia a la dictadura fascista, es trascendente y afecta a todos, no solo a los españoles.

Homenaje a Cataluña

George Orwell (1903-1950) escribió sus memorias políticas en 1937, y Homenaje a Cataluña (1938), se considera una de las mejores obras sobre el conflicto. “Si me hubieras preguntado por qué me había unido a la milicia, habría respondido: ‘Para luchar contra el fascismo’, y si me hubieras preguntado por qué luchaba, habría respondido: ‘Decencia común’”.

Homenaje a Cataluña, es el relato de George Orwell sobre la guerra civil española. Fue el último y más maduro de los libros documentales de Orwell y es un relato agudo, enfocado y airado de los combates en España. Testigo presencial de dos momentos de la guerra, el libro presenta dos reportajes invaluables: El primero, un crudo relato de las vivencias de un miliciano en “un sector tranquilo de un frente tranquilo” en Aragón, evocando el miedo, el frío y, sobre todo, la miseria, los excrementos y los piojos de las trincheras infestadas de ratas. El segundo, una descripción vibrante de varios días y noches pasados en la terraza de la azotea del teatro Poliorama en las Ramblas de Barcelona, mientras defendía el cuartel general del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).

El Guernica de Picasso

En enero de 1937, mientras Pablo Picasso vivía en Francia, el Gobierno de España le encargó la creación de un gran mural para el pabellón español en la Exposición Universal de París. Aceptó pintar un mural a pesar de su disgusto por los políticos y partidos políticos.

Guernica, una localidad de la provincia de Vizcaya en el País Vasco, era considerada el bastión norteño del movimiento de resistencia republicano. Algunos relatos señalan que como era el día de mercado de Guernica, sus habitantes se congregaron en el centro del pueblo. Debido a que la mayoría de los hombres estaban fuera luchando en nombre de los republicanos en el momento del bombardeo, la ciudad estaba poblada principalmente por mujeres y niños.

Durante más de tres horas, veinticinco bombarderos lanzaron 100.000 libras de bombas explosivas e incendiarias sobre la aldea, reduciéndola a escombros. La devastación fue espantosa. Un tercio de la población, 1.600 civiles, resultó herida o muerta. Días después, llega a la ciudad Luz la noticia de la atrocidad. Los informes de testigos oculares llenaron las portadas de los periódicos locales e internacionales. Picasso, se sintió profundamente conmovido al leer el artículo titulado La tragedia de Guernica: Una ciudad destruida en un ataque aéreo: El relato de un testigo ocular escrito por el periodista sudafricano-británico George Steer para The Times. El artista quedó tan afectado por la historia de Steer sobre Guernica, que descartó todos los planes pendientes para dedicarse al mural del pabellón.

Fue así que comenzó a trabajar en lo que sería una de sus primeras piezas de inclinación política el 1 de mayo de 1937, aproximadamente tres semanas antes del lanzamiento programado de la exhibición.

‘Guernica’ no se completó hasta principios de junio, unas dos semanas después de la inauguración del pabellón, donde se convirtió en la atracción central. ‘Guernica’ es su respuesta visual, su memorial a la brutal masacre. Fue capaz de plasmar imágenes de sufrimiento y muerte combinadas con convicción política y empatía con el dolor humano, lo que finalmente creó una imagen universal.

Obras como Homenaje a Cataluña y Por quién doblan las campanas, sobreviven como importantes legados culturales no solo por su calidad literaria, sino también porque reflejan verdades fundamentales sobre la barbaridad de la guerra.

Las memorias de Orwell y la novela de Hemingway conmueven al lector tan profundamente como la pintura de Picasso conmueve al espectador. Trascienden el tiempo y dejan lecciones valiosas sobre el espíritu humano.






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