25 abr. 2026

13ª fechaEl resumen de la jornada

LO MEJOR

LO PEOR

SIN COMPLEJOS. Consciente de no estar pasando por el mejor de sus momentos futbolísticos, Libertad visitó el mal recordado Roberto Béttega -estadio en el cual perdió el Clausura 2009- con el firme objetivo de lograr el triunfo para mantener la punta. En un aburrido primer tiempo encontró la diferencia con el cabezazo de Mencia, una diferencia que sentenció precozmente el resultado desde la fastidiosa inexpresividad ofensiva de un Tacuary que nunca se dio cuenta de que el cero a cero se había roto.

Es evidente que el único puntero no está para descorchar champán y se ajusta sin complejos a estos momentos de vacas flacas en los cuales teniendo tantos goleadores en el plantel, el partido lo define en forma ajustada un central. Es lo que hay por ahora y soñando con mejores expresiones venideras en cuanto al juego, disfruta la punta sin complejos.

LOS BOMBARDEROS. Por primera vez en el torneo Cerro arrancó un partido en el que sabía que aún consiguiendo la victoria no alcanzaría la punta de la tabla. Libertad había metido presión con su triunfo del día anterior y el siempre dificultoso Sol de América no hizo más que agudizar la misma con el gol de Josías Cardoso.

A falta de un juego convincente -una reincidencia en los últimos juegos- a Cerro le alcanzó con la aparición de sus bombarderos; primero el bombazo de Villarreal, que fue clave para ir al entretiempo con el empate, y luego para darle cifras finales con el misil de Nanni que coincidió con el mejor momento del azulgrana.

“Goles de otro partido”, diría un filósofo tribunero atendiendo a la majestuosidad de los mismos no correspondida con el poco bagaje futbolístico para un escolta que, al igual que al puntero, por ahora sólo le interesa ganar.

ESTÁ COPADO. Nacional quedó muy bien parado en la clasificación a las Copas de 2011 a partir de su merecida victoria frente a Olimpia. Y a pesar de estar lejos aún de Libertad y Cerro, los académicos tienen todo el derecho a pensar en terciar entre estos en la disputa final del campeonato.

El equipo de Battaglia ganó por primera vez un juego ante uno de los “grandes”, con una muy buena actuación de Melgarejo.

Tuvo una sacrificada expresión colectiva en un partido que por momentos fue muy luchado, dejando definitivamente atrás a Rubio Ñu y Olimpia, equipos a los que siempre los venía mirando de abajo en esta campaña.

ORGULLO DE CAMPEÓN. Cuando todo parecía perdido en la presente temporada, Guaraní llegó a una contundente segunda victoria consecutiva para recuperar el protagonismo en la recta final del torneo. Con Fabbro iluminado -dos golazos- es otra cosa y si este es respaldado por la habilidad de Julián Benítez y los goles de Guglielmone que empiezan a aparecer, hay motivos para pensar que el campeón vigente puede herir a más de un rival, tal como lo hizo con el modesto pero digno Trinidense.

SUEÑOS FIRMES. Sport Colombia sigue sumando argumentos para soñar con la permanencia en la categoría. Argumentos sobran porque el equipo aparece cada vez más sólido ostentando una interesante racha de partidos invicto -seis juegos con dos victorias y cuatro empates. Volvió a dar un golpe en su triunfo ante Rubio Ñu, un equipo que tiene ambiciones diferentes y al que le ganó con total autoridad, autoridad que lo hace dar un paso al frente tras los vaivenes que vienen pasando sus dos rivales directos: Trinidense y 3 de Febrero.

SIN INVICTO Y LEJOS. Olimpia volvió a despertar en la más cruda de las realidades tras la derrota ante Nacional, que significó la pérdida del invicto del ciclo Cubilla y un alejamiento demasiado pronunciado de la cima de la tabla. Los franjeados naufragaron al apagarse esa luz llamada Nelson Romero -había sido decisivo en la primera etapa- y dejar totalmente desconectado al goleador Ferreyra, su máxima referencia ofensiva.

El resto del equipo mostró muchas vacilaciones, con una mediacancha que perdió pelotas vitales y una defensa que volvió a tener problemas en el mano a mano, haciendo que Peric tenga tapadas muy importantes, todo un síntoma del déficit colectivo.

Cayó tan pesada la derrota, que el bueno de Luis Cubilla esta vez omitió hablar del arbitraje -aún teniendo motivos para hacerlo- descargando toda la responsabilidad del resultado en los errores puntuales de sus jugadores, que ante un rival afilado como Nacional, suelen ser imperdonables.

LA SÍNTESIS. De cómo un árbitro puede tener un mal trabajo la dio Antonio Arias en la victoria de Guaraní frente a Trinidense. Es que no hace falta equivocarse a lo largo de los noventa minutos para aplazarse en un partido, ya que el juez tuvo dos errores capitales para conspirar contra su puntuación final.

El primer gran error surgió al haber imaginado una mano de Abente -en una pelota que claramente le dio en el pecho- sancionando un tiro libre que Fabbro transformó en golazo.

El segundo desliz se originó en la expulsión de Diego Miranda, al amonestar al delantero por una protesta de las que hay tantas dentro de un partido, habiéndose olvidado de que fue la segunda amarilla que le exhibió al desconsolado jugador, que insólitamente puso a Arias al tanto de tal situación anormal, sin encontrar vuelta atrás en la decisión del juez.

Está claro que no hace falta equivocarse mucho para aplazarse en una labor, con dos errores tan gruesos el apodado Castrilli hizo honor a este pensamiento.

EN LLAMAS. Aquel primer tiempo ante Libertad había entusiasmado a los sufridos hinchas de Sportivo Luqueño, que empezaron a avizorar un futuro más dulce con la presencia de Carlos Jara Saguier en el banco de suplentes.

Sensación que quedó totalmente en el olvido tras el empate a 3 frente al 3 de Febrero, que dejó en llamas a los hinchas organizados auriazules debido a una provocación de Carlos Ortiz hacia ellos en el momento del festejo del gol del empate definitivo.

Los mismos hinchas trataron de ingresar a vestuarios para ajusticiar al defensor y en su intento provocaron las roturas de vidrios de varios locales comerciales como así también destrozos en los automóviles que circulaban por la zona.

En una reacción que no es nueva, recordar los intentos de linchamientos a Rolando Chilavert y Martín García, por parte de una hinchada que no aguanta más tan pésimos resultados y canaliza su frustración de la peor manera.