23 de agosto
Miércoles
Despejado
24°
34°
Jueves
Despejado
25°
35°
Viernes
Despejado
23°
35°
Sábado
Muy nublado
20°
34°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
ETC
martes 25 de abril de 2017, 17:01

Vasos del Yeti y camisetas, premios por limpiar Florida de pitones

Camisetas inspiradas en serpientes pitones y vasos con la imagen del abominable hombre de las nieves son algunos de los premios que ofrece un nuevo programa para la erradicación de pitones birmanas en el humedal de los Everglades, en el sur de Florida.
EFE

Y es que la proliferación de las pitones en el ecosistema de los Everglades, la mayor reserva subtropical de Estados Unidos, constituye un verdadero quebradero de cabeza para las autoridades medioambientales del estado.

De hecho, esta especie invasora, no autóctona, ha hecho ya estragos en algunas zonas del delicado humedal donde la población de mamíferos como ratones de campo, comadrejas, mapaches o conejos ha descendido hasta casi su extinción.

La Comisión para la Conservación de la Fauna y la Pesca (FWC) de Florida no escatima iniciativas ni programas con incentivos para animar a los floridanos y aficionados a redoblar los esfuerzos por eliminar esta especie invasora.

Recientemente, la FWC contrató a dos expertos cazadores de serpientes de la India, Vadivel Gopal y Masi Sadaiyan, famosos por su capacidad y habilidad para "leer señales" en la selva que nadie más advierte a la hora de localizar los escondites de estos ofidios.

Solo en sus ocho primeros días de trabajo en enero pasado, los dos cazadores de serpientes de la tribu de los Irula, capturaron 13 pitones birmanas.

Ahora, las autoridades de Florida acaban de poner en marcha el ambicioso programa "The Python Pickup", que comprende dos iniciativas destinadas a premiar a aquellos cazadores que logren capturar algún ejemplar de esta especie no venenosa, pero muy peligrosa porque estrangula a sus presas.

El programa está concebido para "animar al público a erradicar e informar de la presencia de pitones birmanas" a las autoridades, para lo cual, se ha establecido un sistema de incentivos con "premios valiosos", señalaron hoy los expertos de la FWC en un comunicado.

Así, cualquiera que participe en el novedoso programa y logre atrapar o eliminar una pitón recibirá el regalo de una camiseta con el estampado de una pitón, una vez que se compruebe la veracidad de la captura mediante fotografías del reptil y el lugar de su captura.

Además, la eliminación de alguna pitón permitirá al afortunado cazador participar en el sorteo de un premio mensual y el gran premio anual que tendrá lugar en 2018.

Por el momento, entre los premios mensuales se incluyen artículos como los ganchos especiales para la captura de serpientes, vasos con la imagen grabada del Yeti, cámaras fotográficas o mochilas.

El lanzamiento del programa ha encontrado respaldo añadido en una orden ejecutiva que permite a los interesados participar en la búsqueda y captura de pitones en 22 terrenos públicos sin necesidad de solicitar una licencia de caza.

"Sabemos que muchos residentes en Florida y visitantes quieren ayudar en este desafío para erradicar las pitones donde quiera que se encuentren", señaló Nick Wiley, director ejecutivo de la FWC.

A primeros de este mes la FWC lanzó otra iniciativa, el Python Contractor Program, que recompensa económicamente a 22 participantes contratados para eliminar pitones de los Everglades.

La pitón birmana, una serpiente constrictora nativa del sur de Asia que pone una media de 30 a 40 huevos al año, es una especie invasora que tiene un impacto muy negativo en las zonas silvestres del sur de Florida, especialmente en los Everglades, donde se calcula que podría haber al menos 10.000 ejemplares.

No obstante, se trata de un cálculo estimado a la baja, ya que las pitones "son muy difíciles de detectar", explicó recientemente a Efe Carli Segelson, directora de comunicaciones de la FWC.

Se cree que las pitones birmanas constrictor, naturales del sur de China, India y Malasia, llegaron a los Everglades al ser liberadas a propósito por personas que las tenían como mascotas en la década de los años 80 e involuntariamente tras el paso del devastador huracán Andrew, en 1992.