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Economía
domingo 28 de agosto de 2016, 01:00

Valor fiscal de tierras creció 9 veces en 10 años, pero lejos del costo real

Las variaciones del valor fiscal registradas en una década son de entre 428% y 946%. La diferencia entre los precios fijados por el fisco y los de mercado es de entre cinco y 34 veces más.

Aunque entre el 2006 y 2016 los valores fiscales por hectárea de las zonas rurales de la Región Oriental crecieron hasta nueve veces más, están lejos aún de alcanzar a los precios de mercado.

En el 2006, los valores fiscales de las propiedades rurales oscilaban entre los G. 60.000 y los G. 350.000. Desde este año, los valores fiscales oscilan entre G. 310.000 y G. 2.260.000.

Las variaciones registradas en una década son de entre 428% y 946%. Los valores más elevados están aplicados a terrenos de los municipios del Departamento Central; mientras que en Alto Paraná las cifras varían entre G. 1.120.000 y G. 1.800.000 por hectárea.

La Ley 125/91 establecía que el valor fiscal debía ser ajustado anualmente en forma gradual hasta alcanzar el valor real de mercado, en un periodo no menor a cinco años. Añadía que este ajuste anual no sería superior al porcentaje de variación de la inflación acumulada al 1 de noviembre. Agregaba que el valor sería incrementado en un porcentaje que no superara el 15%.

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Pero los valores fiscales fijados por el Poder Ejecutivo no acompañaron los precios ofertados por las tierras agrícolas, principalmente, que se dispararon con la plantación de soja y la construcción de rutas de todo tiempo para sacar esa cosecha del país.

Por ejemplo, en Curuguaty el valor fiscal por hectárea es de G. 790.000, mientras que el precio de la tierra real llega a G. 18 millones. Entretanto, en Santa Rita, el precio de mercado pagado por hectárea asciende a G. 40 millones, y el valor fiscal es de G. 1.120.000; mientras que en Itanará el precio de mercado es de G. 4.500.000 y el valor fiscal es de G. 660.000.

Otro de los sectores de mayor zona productiva es Hohenau, donde el precio de la tierra por hectárea es de G. 35 millones, y el valor fiscal asciende a G. 1.520.000.

DIFERENCIA. Mientras que hasta el año pasado, la diferencia entre los valores fiscales y el valor del mercado era de entre 44 y 141 veces más, ahora la diferencia en las zonas agrícolas más productivas es de entre cinco y 34 veces más.

El año pasado, se aprobó la Ley 5513/15 (que modificó varios artículos de la Ley 125/91, relacionadas con la aplicación del impuesto inmobiliario), lo que permitió al Poder Ejecutivo incrementar entre tres y cuatro veces más el valor fiscal de las tierras rurales.

Para ello, el Ejecutivo se basó en la nueva normativa que estableció tres especificaciones a tener en cuenta: áreas boscosas, áreas poco productivas y zonas agrológicas naturales; y clasificó las zonas rurales en cuatro tipos de suelo: tierras agrícolas, campo agropecuario, tierra agrosilvopastoril; y campo pecuario. La tasa del impuesto inmobiliario continúa en 1%.

Pero a mediados de este mes, el Ejecutivo redujo hasta en 50% los valores fiscales en varios municipios del país, bajo el argumento de que perjudicaba a los pequeños productores. Sin embargo, la decisión de reducir los valores fue tomada luego del pedido realizado por los gremios de la producción (Unión de Gremios de la Producción y Asociación Rural del Paraguay –ARP–).

La promesa del Servicio Nacional de Catastro es que se está trabajando en la construcción de una base de datos, lo que permitirá ajustar los valores fiscales a los valores reales de los terrenos rurales, en los próximos cinco años.