Según datos proporcionados por el MOPC, el método empleado se llama Pipe Bursting, que permite cambiar las tuberías por otras de mayor diámetro sin necesidad de abrir zanjas. A esto se suma el factor tiempo, ya que 100 metros de alcantarillado es posible terminar como máximo en dos días y no en siete, como ocurre con la forma tradicional.
Mecanismo. La cartera resalta que con este sistema solo se requiere la apertura de una ventana frente a uno de los registros, a través de la cual se introduce un topo que avanza destruyendo la tubería antigua, ampliando el diámetro y arrastrando el nuevo caño.
De esta manera se evita generar molestias en el tránsito y a los vecinos. Todo el proceso de cambio en una cuadra toma un máximo de 48 horas, cuando el proceso normal de zanja abierta requiere de hasta una semana.
Esta tecnología será fundamental para las obras en zonas de alto tránsito, como el centro de San Lorenzo.
Todo el trabajo realizado hasta ahora cuenta con un fuerte apoyo del equipo social del Área de Sustentabilidad de la Unidad Ejecutora de Proyectos (UEP), que junto con personal del contratista y la fiscalización realizan visitas casa por casa y reuniones con los vecinos de las zonas afectadas, de acuerdo con un plan de trabajo, para explicar las labores a ser ejecutadas, su importancia y el impacto positivo que tendrá en la calidad de vida de la comunidad.
Los trabajos se iniciaron en la Ciudad Universitaria en noviembre, en tres frentes de trabajo, tanto en tareas de instalación de nuevos tendidos de tuberías en zonas que no contaban con el servicio, como en la sustitución de cañerías en espacios que ya tienen alcantarillado.
Costo. Recordemos que estos trabajos se adjudicaron por G. 156.032 millones y consisten en la rehabilitación y ampliación de la red de alcantarillado sanitario de la cuenca y la construcción de una nueva planta de tratamiento de aguas residuales. Se abarcará una intervención de 60 km de alcantarillado, que hoy también están saturados.
Abarca el centro y los barrios periféricos de San Lorenzo y la planta se construirá donde hoy existe una planta sobre el arroyo San Lorenzo, al noreste de San Lorenzo hacia el Aratiri. El objetivo es que no lleguen más efluentes sin tratamiento a la Bahía de Asunción, como ocurre actualmente.