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Opinión
sábado 25 de junio de 2016, 01:00

Una bala perdida o una avioneta que cae

Por Andrés Colmán Gutiérrez – Twitter: @andrescolman
Por Andrés Colmán Gutiérrez

Celia López Ayala volvía en moto desde Capitán Bado a su casa en Aguará Vevé, llevando a su hijo Robinson, de 2 años, y a su hermana María Isabel de 18, cuando una avioneta les cayó encima y los mató.

Adilson Deip, el marido de Celia, venía atrás en otra moto y vio el terrible accidente. Enseguida llegaron dos camionetas con hombres armados, que se preocuparon más por recuperar las bolsas dentro de la aeronave, que en auxiliar a las víctimas. Algunas se habían roto y dejaban caer un fino polvo blanco. Los vecinos que acudieron sabían de qué se trataba: cocaína.

Ocurrió al atardecer del 22 de julio de 2014, junto al puente del arroyo Piray, en la zona de Cadete Boquerón. Los vecinos reconocieron a los que llegaron a recuperar la carga: eran hombres al servicio de Rubén Sánchez, el popular Chicharõ. Sabían que debían guardar silencio.

La única que no aceptó callar fue Ignacia Ayala Casco, la mamá de la fallecida Celia. Ella conocía bien a Chicharõ y a sus hermanos, habían sido vecinos y sabía a qué se dedicaban. Él estaba preso en Tacumbú y le mandó decir que vaya a visitarlo. Le pidió que no haga denuncias, que él la iba a recompensar, pero no lo hizo. Desde entonces, ella recorre los pasillos de los tribunales de Amambay, pidiendo justicia. Los jueces no le hacen caso.

De la avioneta que cayó solo quedó la cáscara. El motor fue "recuperado" misteriosamente la noche del 15 de agosto de 2014 del depósito de evidencias de la Fiscalía de Pedro Juan Caballero. En la grabación de vigilancia se ve a seis hombres entrando a bordo de una camioneta Saveiro a retirar el motor, con la ayuda del entonces sereno, Aldo Recalde. El sereno fue despedido y la investigación quedó allí.

"Si no te metés en la guerra de los narcos, nunca te va a pasar nada", decían los pobladores de Capitán Bado, Pedro Juan Caballero y otras ciudades de la frontera.

Eso nunca fue verdad. Celia, Robinson y María Isabel no se metieron en la guerra, pero les cayó encima un avión con cocaína. El adolescente Hugo Silva iba en moto, cuando le mató una bala perdida durante la balacera entre guardias de Jorge Rafaat y sicarios del famoso camión blindado azul, el 7 de marzo. Fabio Villalba, Esteban Benítez y Nelson Benítez jugaban vóley el domingo 19 de junio, cuando quedaron atrapados en el fuego cruzado de sicarios y policías, y murieron baleados en Pedro Juan.

Afortunadamente, la gente de la frontera está despertando, harta de tanta violencia impune, de tanta corrupción asesina. Hoy, desde las 13.00, por primera vez se realiza una Caminata por la Paz en Pedro Juan Caballero, desde la histórica laguna hasta un parque en la ciudad brasileña de Ponta Porã.

¡Mucha fuerza y éxitos...!