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Opinión
domingo 23 de julio de 2017, 01:00

Un millón por minuto

Guido Rodríguez Alcalá

Un millón de botellas de plástico por minuto es lo que consume el mundo cada año. Esto es grave, porque el plástico es un material contaminante, y con una vida muy larga: según estimaciones, cerca de quinientos años.

Naturalmente, los productos con ese material, cuyo uso mundial se extendió a partir de la década de 1940, siguen existiendo, salvo que se los haya destruido o reciclado. Reciclar botellas de plástico es más barato que fabricar botellas nuevas, pero –según un ejecutivo de la Coca-Cola– es imposible conseguir todas las botellas usadas necesarias para el reciclaje.

Por este y por otros motivos, solo el 7% de las usadas se reciclan, mientras que el uso aumenta. Hace diez años, se usaban unos 300.000 millones; el año pasado, se usaron 480.000 millones. Para el 2020, serán unos 583.000 millones (otras estimaciones dicen que serán muchas más). Sobre el asunto, hay buena información en la revista digital Ecoportal (www.ecoportal.net), de acceso y de suscripción gratuita.

Son cifras alarmantes, y que han movilizado a los ecologistas y los gobiernos.

En Inglaterra y la Unión Europea, las mayores empresas del ramo se han comprometido a reciclar el 40% de sus botellas; la Coca-Cola incluso ha prometido subir la cifra al 50%, que no deja de ser un paso adelante. Varios países han dictado leyes para reemplazar ese material, pensando en su sustitución.

En esa línea, recordemos que el Paraguay promulgó la Ley 5414/15, que dispone la disminución del uso de las bolsas de plástico en los comercios y su reemplazo por otras que sean biodegradables, no contaminantes o reutilizables. El reemplazo tendrá que efectuarse en un plazo que va de doce a veinticuatro meses, dependiendo de que las ventas sean al por menor o al por mayor. El incumplimiento tendrá una multa de hasta treinta y cinco millones de guaraníes. Varios negocios han comenzado a cumplir la ley, lo que me parece muy bien. Que todos la cumplan depende de la firmeza de las autoridades y de la conciencia de la ciudadanía.

Pensando en lo segundo, en la concientización (ahora nos hacen decir concienciación), me permito compartir información tomada del diario The Guardian. En uno de sus artículos, el periódico inglés afirma que la contaminación del plástico puede ser un problema más grave que el cambio climático.

¿Por qué? Porque, cada año, se echan al mar entre cinco y trece millones de toneladas de plástico, que afectan la vida de los peces, las aves marinas y los seres humanos.

Estudios de laboratorio han descubierto residuos de plástico en peces que se venden para el consumo humano; el porcentaje de esos residuos aumentará si no se toman medidas eficaces.

Para el 2050, el peso del plástico arrojado al mar podrá superar al peso de los peces; por ahora, el peso del plástico producido anualmente equivale aproximadamente al peso de los seres humanos que pueblan el planeta.

El mayor usuario es China, que tiene el 24% del consumo del mundo, en parte con razón: prefiere el agua embotellada porque el agua corriente es de calidad dudosa. Creo que, por la misma razón, aquí preferimos el agua embotellada; es comprensible, pero se deben buscar alternativas.

También se debe cambiar la mentalidad: para muchos compatriotas, el uso excesivo se debe a la inconsciencia.