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Política
domingo 20 de agosto de 2017, 02:00

Sombrero Hũ, el símbolo de una era oscura que persiste en Encarnación

El busto de Domingo Robledo, ex compadre de Stroessner, fue arrancado de la Terminal, pero volvió a instalarse y se mantiene sin placa ni nombre. Robin Wood lo retrató como un villano de historietas.

Andrés Colmán Gutiérrez

@andrescolman

–¡Ha caído la dictadura del general Alfredo Stroessner...!

Fue la inesperada noticia que el abogado encarnaceno Luis Eliézer Pocho Espinoza Ojeda oyó en una emisora argentina, en la madrugada del 3 de febrero de 1989. Tras confirmar que no era una broma, salió a la calle a respirar hondo. La capital de Itapúa amanecía envuelta en un sepulcral silencio.

Pocho sintió que había llegado el momento de cobrarse tanta injusticia, especialmente por la prisión y los maltratos que le infligieron en 1972, cuando lo llevaron preso junto a otras 21 personas, a las que involucraron en el asesinato del intendente encarnaceno Domingo Robledo, alias Sombrero Hũ, cuando todos sabían que quien lo mató fue el director de Correos, Herminio Palacios, quien además se suicidó tras cometer el crimen.

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El abogado buscó una larga cadena y la alzó en su camioneta. Manejó hasta la Terminal de Ómnibus de Encarnación. Estacionó frente al busto dedicado a Domingo Robledo. Rodeó un extremo de la cadena en torno a la cabeza y el cuello del monumento y ató la otra punta a la carrocería del vehículo. Luego puso en marcha el motor, aceleró con mucha fuerza y sonrió al sentir que el busto se desprendía con un golpe seco, cayendo al suelo.

Entonces, Pocho Espinoza recorrió con su camioneta las principales calles de Encarnación, haciendo sonar la bocina y arrastrando el busto de Domingo Robledo, frente a las miradas atónitas de sus conciudadanos, mientras gritaba:

–¡Al fin cayó también nuestro tirano...!

DE VUELTA. Veintiocho años después, el busto de Domingo Robledo Valenzuela, el célebre Sombrero Hũ, todavía permanece frente a la Terminal de Ómnibus de Encarnación.

Llamativamente, no hay placa que revele la identidad del hombre del monumento.

–Señora, ¿sabe usted quién es este personaje? –pregunto a la chipera Ña Felicia.

–No, che karai. Seguro es un héroe de la guerra –dice.

En 1989, el busto de Sombrero Hũ fue abandonado en un vertedero por Eliézer Espinoza. De allí lo recogieron las autoridades de la época y lo volvieron a ubicar en la Terminal, aunque desde entonces hay como cierta vergüenza en rendirle honores.

–La intendenta Élida Bartonchelo le puso una placa nueva con su nombre, pero enseguida alguien sacó y escondió –dice un funcionario de la Terminal de Ómnibus, que pide no ser identificado.

SEÑOR FEUDAL. Nacido en Encarnación, el 20 de diciembre de 1911, de origen humilde, Domingo Robledo fue amigo de infancia y compañero de estudios de su compueblano Alfredo Stroessner, con quien fueron a la Guerra del Chaco en 1932.

"Robledo protegió a Stroessner durante su exilio en Posadas, Argentina, en 1953. Por eso el dictador lo nombró intendente de Encarnación en 1958, cargo que ejerció hasta ser asesinado en 1972", destaca el historiador encarnaceno Julio Sotelo.

Hay quienes lo recuerdan con gratitud por sus obras, como la construcción del estadio del club 22 de Setiembre o la creación del barrio IPVU, pero otros lo hacen con rencor por su ínfulas de señor feudal, déspota y arbitrario, acostumbrado a exigir dinero que luego ya no devolvía.

EL FIN. Fue uno de estos préstamos sin devolución el que lo enemistó con su amigo y correligionario Herminio Palacios, jefe de Correos.

"Cuentan que Robledo pidió mucho dinero en préstamo a Palacios. Cuando este fue a pedirle que devuelva, Robledo lo abofeteó y ofendió", narra Julio Sotelo.

El lunes 18 de diciembre de 1972, Palacios vio pasar al intendente en su auto por la avenida Caballero. El jefe de Correos tomó un cuchillo de cocina, subió a su camioneta y lo alcanzó en el cruce con la ruta 1, donde lo embistió y lo tiró a una cuneta. Luego bajó y lo apuñaló reiteradas veces. Enseguida, Palacios se autoeliminó con el mismo cuchillo.

El caso fue aprovechado por el delegado de Gobierno Juan Vicente Ricciardi para encarcelar a 22 adversarios políticos, a quienes acusó del asesinato, a pesar de que todos sabían que solo fue Palacios.

Hoy, el busto de Sombrero Hũ sigue siendo un símbolo en el paisaje urbano de Encarnación. Nadie más se animó a arrancarlo con cadenas.


Un villano de historietas

El gran escritor paraguayo de historietas Robin Wood vivió durante su juventud en Encarnación y conoció de cerca la leyenda de Sombrero Hũ. En los años 80 se inspiró en el personaje, cambiando negro por blanco, para crear a un villano de su serie Morten, dibujada por el argentino Carlos Pedrazzini. El Sombrero Blanco es el alcalde de un pueblo sudamericano, déspota y corrupto, que gobierna a través del terror, hasta que cae en desgracia.