30 may. 2026

Sobredosis de prejuicios

Por Susana Oviedo - soviedo@uhora.com.py

Susana Oviedo

Una imagen que corría por estos días en las redes sociales muestra en una foto a unas mujeres recostadas por una casita precaria y chateando en un campamento de damnificados. En otra, a numerosas personas cargando bolsas de arena para levantar el nivel del muro de protección de la ciudad de Pilar.

Cada foto con el localizador de “bañadense” y “pilarense”, respectivamente, y abajo, la frase: “La diferencia la hacen los que no esperan que todo les caiga de arriba”. El posteo está cargadísimo de prejuicio e incurre en el facilismo de juzgar alegremente a las personas, sin considerar el contexto ni las circunstancias.

Además, antes que jueces, las miles de familias afectadas por la crecida del río y las copiosas lluvias de esta época requieren mejor de alta dosis de solidaridad y ayuda desinteresada.

A priori, el contraste de imágenes que plantea la publicación produce el efecto que busca: ganarse adeptos que cuestionen la holgazanería y el oportunismo de los pobladores de los Bañados, supuestamente, acostumbrados a esperar que se les provea todo.

Pero despojado de todo preconcepto uno cae en la cuenta de que, en realidad, los bañadenses no salvarían sus casas en la ribera del río ni si quintuplicaran la cantidad de bolsas de arena para cubrir toda la zona baja de Asunción. Si esa fuera la solución, hacía tiempo que lo hubieran hecho y no se habrían visto de nuevo en la urgente necesidad de abandonar sus casas.

En segundo lugar, ¿por qué norma, razón o disposición la gente que vive en chabolas y en una zona inundable o en un asentamiento de sintechos no puede tener su tiempo de relax para sentarse a chatear, a tomar tereré o mirar televisión por cable? Además, qué tanto tiempo puede demandar ordenar una pequeña habitación de madera terciada y techo de chapa de zinc en un refugio de damnificados, incluida la limpieza del reducido espacio externo que le queda a cada familia. Por otro lado, si todos los que están en estos lugares provisorios tuvieran empleo, no habría nadie en los campamentos durante el día. Solo los niños y ancianos que, por cierto, precisan del cuidado de algún adulto.

En fin, la intencionalidad del posteo en cuestión, que a todas luces busca reforzar prejuicios y estigmas que pesan sobre los pobres, además de constituir un despropósito, revela una gran mezquindad en un momento de fuerte dramatismo para las familias que prácticamente perdieron gran parte de sus enseres domésticos, su intimidad y hasta la dosis de esperanza, en una época en que la mayoría hace planes para el año que comienza, y lo que menos espera es pasar por un hecho dramático y estresante. Ayudaría mucho ver los hechos sin tantos prejuicios, poniéndose en el lugar del otro, sobre todo, en las noches de tormenta.