21 de febrero
Martes
Mayormente nublado
26°
36°
Miércoles
Tormentas
25°
35°
Jueves
Muy nublado
24°
36°
Viernes
Chubascos
23°
33°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
viernes 3 de junio de 2016, 01:00

Sobre usuras y blindajes

Por Carolina Cuenca
Por Carolina Cuenca

En la Cámara de Senadores propusieron blindar los salarios de docentes que habrían sido víctimas de abuso y usura por parte de casas comerciales y entidades financieras. Es que llegan a descontarles casi el 100% de sus haberes. Y dicen que es un problema tan extendido entre los funcionarios públicos que se pretende blindar el 50% del salario de todos.

A primera vista parece una medida interesante ya que hasta desespera pensar en estas cifras. Son alarmantes. Pero ¿qué hay detrás?, ¿o en el fondo? Una serie de factores que también tendríamos que considerar entre todos, ya que el Estado debería escuchar la voz de la sociedad para actuar. Es la sociedad con miembros maduros la que genera políticas estables a largo plazo; con miembros inmaduros que tocan la cacerola y zapatean frente a sus autoridades pero luego se deshacen de sus propias responsabilidades, se generan solo medidas de corto plazo, inmediatistas, que a la larga no solucionan, sino solo postergan la tragedia.

No escribo esto desde el cerco viendo a los pobres mortales sufrir las consecuencias de su carnal desorden. Creo que si nos sinceramos, el problema de fondo aquí nos afecta a todos en primera persona. Y es causal de divorcio, de tristeza, de depresión, de nerviosismo, de tantas violencias. Me refiero a eso que mamá decía: No saber vivir la propia realidad. Muchas veces, las joyas, los electrodomésticos y aparatos tecnológicos, la pilcha cara, son adquiridos hasta el endeudamiento extremo por presión familiar, por un falso estatus, por consumismo, por complejos y por evasión sicológica.

¿Quién no quiere ser respetado en la sociedad? ¿Y qué peso tiene en nuestra sociedad la belleza de una vida honesta y templada, hasta sufrida?... Sí, vivir según la propia economía es un arte y requiere una educación integral. Y no me refiero a no necesitar acudir a préstamos y pagos en cuotas, sino a aprender a no sobrevalorar lo exterior para ser alguien en la vida. Y también me refiero a que el Estado cumpla su rol regulador de las relaciones comerciales para prever y sancionar a los abusivos. Hay que ser justos y exigir trato justo de los que nos brindan servicios a cambio de ganancias.

Se trata de superar una especie de incapacidad adquirida a fuerza de malas referencias, de malos ejemplos, de presión publicitaria y de pereza mental, además de enriquecimiento ilícito por usura, claro, por citar solo algunos de sus puntos oscuros.

La mentalidad materialista degrada lo humano. Por eso la misma maestra le aconseja a veces a su hijo desistir de seguir su carrera y hacerse banquero porque es allí donde están la plata y el prestigio. ¡Y cuántos financistas tiene esta burbuja de apariencias!

Acá no es cuestión solo de salvataje estatal. En lo personal soy muy descreída de las sociedades paternalistas que derivan al Estado lo que ellas deben asumir en su cancha. Es en las familias y en las propias voluntades personales donde debemos buscar la punta del ovillo de esta hilacha.