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Política
domingo 13 de agosto de 2017, 01:00

Señalan al Gobierno su error por no asumir responsabilidad en el campo

La economista e investigadora norteamericana Carmen Diana Deere conversó con ÚH sobre la crisis en el campo, la situación de la mujer, y cuestionó la falta de voluntad política en estos contextos.

Carmen Diana Deere, economista norteamericana, investigadora de la Universidad de Florida, experta en estudios de tierra, Estado y género en América Latina y el Caribe, habló sobre la importancia de que el Gobierno y las instituciones públicas asuman sus responsabilidades en el problema de la tierra que sufren campesinas y campesinos, en el marco de la actual crisis. La misma participó como panelista en el coloquio internacional Gobernar la tierra en igualdad, organizado por ONU Mujeres y Oxfam Paraguay.

"Desde el punto de vista del Gobierno, uno podría entender que quiere crear disciplina fiscal, el principio de que el crédito es una obligación que hay que pagar, y que uno no quiere crear dependientes, que el asistencialismo no lleva a la autosuficiencia, entonces si uno condona una deuda aquí abre las puertas a las malas prácticas supuestamente. Pero cuando uno evalúa los procesos, si ese proceso de endeudamiento se dio por las fallas del Gobierno, que no cumplió con su rol en cuanto a estudios de rentabilidad y asistencia, entonces es un fallo técnico que se vuelve un fallo político cuando uno no asume su responsabilidad", señaló la experta norteamericana.

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Expresó que no se puede poner la responsabilidad por créditos mal pensados y malhabidos en la gente que tiene menor capacidad para responder a eso. "Uno no quiere crear un pueblo de serbios otra vez, que están pagando una deuda de toda una vida por errores que fueron de su Gobierno, entonces debería haber una medida concertada", expresó.

CRÉDITOS. "Este problema crediticio lo he visto a través del tiempo, uno fue a través de los procesos de Reforma Agraria que ponen como obligación que los campesinos paguen por esa tierra, y eso los hunde desde un primer momento, ya que si no hay un proyecto productivo que sea bastante rentable como para saldar esa deuda, entonces no tiene sentido", recordó.

La investigadora indicó que además deben analizarse los procesos históricos de cómo se da la concentración de la tierra, y otra problemática a tener en cuenta es la soberanía alimentaria, considerando a rubros como la soja y la ganadería como acaparadores expansivos del suelo rural.

"La soja y el ganado se han tomado este país, y hay una dependencia tremenda sobre las exportaciones para la generación de divisas, que se están importando como nunca. A su vez, hay poca protección al mercado interno para que el campesino mantenga su rol histórico de producir alimentos saludables y diversos para la población", dijo.

Agregó que esta situación la observó hasta en gobiernos supuestamente progresistas como Ecuador, Bolivia y Brasil, donde pese a las políticas de soberanía alimentaria, pero en la práctica, el enorme poder de los sectores agroexportadores con sus propias divisas, mantiene esta lucha de clases y retiene sus privilegios.

"Pero no es una situación sostenible a largo, primero, a nivel mundial, vivimos en un modelo de comercio de la alimentación que no se sabe a dónde nos va a llevar, con sus patrones de consumo", dijo, señalando como ejemplo el aumento del consumo de carne, y recordando que la soja que se cultiva en el país también es para alimentar vacas que luego alimentan a los chinos, sin olvidar los efectos que tiene todo esto sobre el cambio climático.

MUJERES. En el marco del coloquio sobre la situación de las mujeres rurales, Carmen Diana Deere señaló que el encuentro permite justamente un intento de diálogo con representantes del Gobierno, y que esto era imposible dos a tres décadas atrás.

"Los gobiernos ni te ponían la cara, y fue difícil abrir una discusión sobre los derechos de la mujer rural, y que tomaran en serio de que las mujeres son productoras, agricultoras, y comprometidas con la tierra", dijo.

Recordó que el discurso de igualdad de género fue iniciado en 1975 con la primera conferencia mundial de mujeres en la ONU, donde se lanzó el discurso por la igualdad, y se aterrizó la temática de la mujer rural, donde luego fue necesaria la organización de las mujeres campesinas e indígenas, proceso que se dio en los años 80, donde ya habían movimientos feministas, oenegés que estudiaban el tema y dialogaban con las organizaciones.

"Muchas de estas organizaciones de mujeres rurales que tenemos hoy en día en América Latina se desprendieron de las organizaciones tradicionales campesinas, que eran mixtas pero con más hombres, ya que muy pocas mujeres llegaban a posiciones de liderazgo. Entonces en varios países ha sido una condición necesaria que las mujeres empiecen a organizarse autónomamente, y hoy en día tenemos tremendas liderezas, es una de las cosas que enorgullecen", remarcó.

Subrayó la importancia de la lucha de la mujer en el ámbito rural por mayores condiciones de igualdad en el acceso a la tierra (titulación de propiedades a su nombre), así como también la recepción de créditos para ellas y la misma asistencia técnica.