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Arte y Espectáculos
lunes 19 de septiembre de 2016, 02:00

Scorpions se tomó la revancha con un concierto explosivo en el Jockey Club

La banda alemana ofreció una selección de sus mejores canciones en su primera presentación en Paraguay. Miles de fanáticos asistieron al espectáculo y disfrutaron del clásico rock de la agrupación.

Por Adrián Cáceres

La banda Scorpions brindó anoche su primer concierto en Paraguay, en el Jockey Club, tomándose la revancha cuatro años después, cuando la inclemencia del tiempo no permitió el show, en este mismo escenario. Esta vez, la noche estuvo fresca y con cielo nublado, pero sin lluvia, para alegría de los miles de fans que llegaron al lugar, la mayoría munidos de pilotines para enfrentar la anunciada lluvia.

La agrupación llegó al país en el marco de su gira 50th Anniversary World Tour, con la que celebran medio siglo de carrera. La banda fue ovacionada al ingresar al escenario alrededor de las 21.00, iniciando el espectáculo con Going Out With a Bang. Ya en el coro del tema, Klaus Meine comenzó su conexión con el público, invitándolo a cantar.

Luego llegó el clásico Make It Real, una de las canciones más interpretadas en sus conciertos, con un coro entonado por todos: "Make it real not fantasy" (Hazlo real, no fantasees). Es que el show era un sueño anhelado por los presentes, y se estaba cumpliendo. "¿Mba'eichapa Paraguay?" gritó Klaus, y la gente comenzó a corear el nombre de la banda, como entrando en sintonía, mientras las luces del escenario acompañaban el momento con los tonos de la bandera del Paraguay.

Continuaron con The Zoo, en donde resaltó el solo de Rudolf, apoyado por los demás instrumentos, para luego sumarse Jabs, de manera genial. Los cuatro al frente del escenario cerraron el tema, y con la gente levantaba las manos, Klaus lanzó un simpático "Aguyje", generando gritos.

La fiesta musical continuó con un popurrí fenomenal, con temas como Top of the bill, Steamrock fever, Speedy's coming, finalizado con un "¡Gracias, muchas gracias!" de Klaus.

A esa altura del show la emoción era plena. Los alemanes se paseaban de década en década. Después de We built this house, de su último trabajo discográfico, Maine se dirigió a la gente con el tradicional saludo "Rohayhu Paraguay", para luego cantar Always somewhere, en versión acústica, seguido de Eye of the storm.

El ambiente era acorde: Las manos arriba balanceándose, pocas luces y miles de celulares brillando como luciérnagas electrónicas. Y no podían faltar canciones de Crazy World (1990), el material que les permitió ganarse la admiración de roqueros y no roqueros, con la balada rock Send me an angel y la celebérrima Wind of change, coreadas por el público. "Canten todos para mí. Los amamos", gritó Klaus en inglés.

También hubo un homenaje a Motörhead, la que fuera banda del baterista Mikkey Dee por veinte años. Los escorpiones cantaron Overkill para este tributo al desaparecido Lemmy Kilmister, resaltando un "solo" de Mikkey, muy admirado por todos.

El show siguió; fueron casi dos horas, con otros títulos como No one like you, Big city nights, para cerrar la fiesta con Still loving you y la tormentosa Rock you like a hurricane, momento en que el ambiente prácticamente "explotó", con los gritos y saltos de la gente. Y el gran show culminó con la bandera paraguaya y un "gracias, gracias" de Klaus en inglés, mientras obsequiaban las púas utilizadas en la noche.