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Opinión
domingo 16 de abril de 2017, 02:00

Renacer

Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com
Por Benjamín Fernández Bogado

En un tiempo de Pascua de Resurrección siempre queda un espacio para volver a nacer buscando ser algo mejor que lo que hemos sido. Siempre hay un tiempo para meditar, reparar, enmendar, arrepentirse y volver a ser.

Vale para lo personal y para lo social en este momento de dura prueba que como país atravesamos. Venimos de un camino tormentoso que se cobró una joven vida, se dejó tuerto a otro, decenas de heridos y un diputado al que le destrozaron la cara.

El único responsable: el gobierno de Cartes que pretende con todos estos antecedentes –sin arrepentimientos ni enmiendas– convencernos de que vale la pena ser reelecto de manera inconstitucional.

Lugo –que algo debe saber más por estas fechas– es su cómplice en esta aventura de sangre y luto. Trata cínicamente de separarse de los hechos, como lo hiciera Poncio Pilato cuando pidió que "el pueblo decida" entre Jesús y Barrabás. Ya conocen la historia y el final. Hasta ahora hemos visto caer piezas pequeñas de aquel siniestro último viernes de marzo y esa trágica madrugada del primero de abril.

Los que dieron las órdenes siguen escondidos esperando que los eslabones pequeños no los delaten. Podemos presumir quiénes fueron y todos sabemos la responsabilidad de los instigadores que agavillados apretaron el gatillo que desató la furia en las calles.

Solo una senadora se avergonzó de sus actos. Se inmoló asustada y arrepentida ante una sala del Senado, donde sus cómplices siguen oscureciendo con su ausencia los curules que el pueblo les asignó.

Están desconcertados dicen algunos, pero claramente los líderes de la banda de los 25 no parecen muy preocupados como cuando calificaron tiempo atrás a Cartes con los peores epítetos. Saben que la memoria de algunos es corta, aunque la traición sea larga.

Los diputados están dudando. No se espera mucho de ellos, pero podrían dar una sorpresa rechazando la ilegal propuesta. La Justicia, tan pobre en comportamientos éticos, solo está para servir a los poderosos de ocasión sin importarles los costos. Son tan egoístas y cínicos que les da igual el genocida Pol Pot o cualquiera que esté en el poder.

No esperemos jueces como Moro ni Corte como la brasileña. Los nueve son predecibles en sus comportamientos e inmutables ante las críticas ciudadanas. Ellos asumen el ser actual y no quieren renacer.

En la calle la gente protagoniza una épica singular. Como en varias jornadas anteriores durante la dictadura y cada vez que un candidato a dictador ponía sus fichas en movimiento, ha vuelto a ganar las calles. Sabe perfectamente lo que no le gusta y está dispuesta a morir por su causa.

El Gobierno decidió salirse de la ley y ha perdido autoridad sobre sus mandantes, que se les han retobado y están dispuestos a anteponer sus mandatos a la felonía y criminalidad de sus mandatarios. Para ellos la ecuación es simple: mandantes (el pueblo), mandatos (las promesas, la ley y la Constitución) y mandatarios (el presidente, los congresistas y los magistrados). La gente la tiene clara. O renacemos entre todos para alcanzar un país mejor o claudicamos ante los mandatarios infieles que pretenden someternos de nuevo. Es la hora de escoger y de renacer.