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jueves 15 de septiembre de 2016, 02:00

Rectorado seguirá sitiado hasta que Asamblea ceda y reforme el Estatuto

Más de un centenar de estudiantes están atrincherados en el Campus de la UNA. Ayer, la fiscala levantó pedido de detención contra 4 líderes de la revuelta que, en vez de debilitarse, se fortalece cada vez más.

El acceso principal al Rectorado de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) está totalmente empapelado con carteles que evocan reclamos de las doce unidades académicas.

La mitad de las facultades de la UNA están en paro persiguiendo un mismo objetivo: la reforma del Estatuto de la UNA que apunta, principalmente, a lograr equilibrar el poder de los tres estamentos (docente, egresados y estudiantes) para que nadie tenga mayoría simple a la hora de las toma de decisiones. "Vamos a seguir acá hasta que se apruebe (la reforma) porque ya mucho tiempo estuvimos; así que estamos hasta que se llegue al objetivo", refrendó Liz Guillén, estudiante de Arquitectura.

Explicó que cada unidad académica se encuentra en asamblea permanente para definir el camino a seguir.

Pese a que merodea la posibilidad de solicitar intervención del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) en la UNA, los universitarios insistirán en que la Asamblea Universitaria (AU) se reúna de nuevo y apruebe la propuesta estudiantil para equiparar la composición de los órganos de gobierno. "La Asamblea es la única que tiene la atribución de cambiar el Estatuto de manera correcta. Sí o sí tenemos que recurrir a una nueva Asamblea", remarcó Liz.

Liberados. La fiscala Viviana Riveros levantó la orden de detención contra los dirigentes estudiantiles Paola Pusineri, Amalia Ríos, Fernando Krug y Herbert Segovia, quienes ayer se presentaron a declarar en la Fiscalía ante un supuesto hecho de privación ilegítima de libertad y coacción grave. El último grupo de asambleístas abandonaron el campus recién a las 04.00 de ayer, luego de unas 20 horas de encierro.

Los universitarios calificaron la medida como "persecución" y "circo montado" para descabezar la lucha estudiantil. Lejos de desalentar la protesta, lo que hizo fue insuflar mayor fuerza a los estudiantes, quienes se sumaron la toma del Rectorado.

"La orden de detención indignó más al estamento estudiantil e hizo que mucha más gente se sume a esto; ya que se considera que fue una forma de amedrentar la lucha y sabemos que es una acusación falsa", corroboró Guillén.