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Opinión
martes 31 de enero de 2017, 02:00

Políticos de medio pelo

Fernando Boccia Torres – fernando-boccia@uhora.com.py
Por Fernando Boccia

La discusión en torno a la reelección de Cartes va tomando ribetes cada vez más ridículos. Desesperado por el bochorno de la falsificación de firmas por la enmienda constitucional, el oficialismo hundió un poco más el debate con una denuncia tirada de los pelos sobre un supuesto plan para asesinar al presidente con "sicarios de medio pelo" a ser conseguidos por el presidente del Congreso a pedido de la senadora Desirée Masi.

El plan para el magnicidio fue urdido –acusaron referentes del cartismo– en un grupo de WhatsApp, cual partido de fútbol con amigos. Ante la propuesta de su colega Masi, el titular del Senado, Robert Acevedo, respondió con varios emojis de una bomba y la palabra "mejor", cerrando así el complot. Quizás lo más tétrico para los colorados fueron las cínicas risas que miembros del foro compartieron mientras discutían el atentado contra el primer mandatario.

No es sorpresa que el Gobierno no sepa apreciar finezas como el sarcasmo o incluso el mero humor (bastante malo en este caso, pero admisible para los bajísimos parámetros de los grupos de WhatsApp). El presidente del Partido Colorado pegó el grito al cielo y dedujo que al ser Acevedo pedrojuanino y al haber sido él mismo víctima de ataques de sicarios, el legislador liberal debe fungir en su tiempo libre de enlace del gremio de asesinos a sueldo.

Una Fiscalía realmente independiente del poder político debería haber desechado la denuncia ni bien recibida. La nuestra, en cambio, designó a un agente fiscal para indagar sobre la conspiración para liquidar a Cartes y así, con toda la seriedad del mundo, el oficialismo abrió una carpeta fiscal para lo que a todas luces es un chiste malo, pero chiste al fin.

Ese aval institucional dejó nuevamente al descubierto la funcionalidad de la Fiscalía al cartismo. Como muestra un botón, ya pasaron dos semanas del escándalo del firmatón zombie de la ANR y hasta ahora no hay un solo imputado. Los fiscales asignados a esta pesquisa apelaron a una estrategia de dudosa eficacia: Esperar que colorados se presenten para delatar a otros colorados. Los investigadores por lo visto ignoran aquel famoso adagio sobre los colorados y sus mejores amigos.

Antes las cortinas de humo por lo menos pretendían ser más sutiles, más creíbles, menos obvias. Ante la escasa oposición ciudadana que hasta ahora ha encontrado, el Gobierno es más burdo, se preocupa menos por las formalidades. Si hay que desviar la atención por una torpe broma entre amigotes, lo hacen. Todo sea por que la gente mire a otro lado y no empiece a cuestionarse sobre las cosas que realmente importan. Todo vale en la política de medio pelo.