30 may. 2026

Política

Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com

Este año que se va nos ha dejado el sabor agridulce de una política paraguaya que sigue aprendiendo a golpes, fuego y sangre. Como si no hubiera sido suficiente la experiencia anterior de Lugo y Duarte Frutos, el actual también quiso la reelección por el camino indebido y... fracasó. Entre su soberbia y el dinero acabaron por derrotarlo en las calles, en las urnas y muy especialmente en el corazón de este pueblo sentimental y emotivo. Esperemos que la lección haya sido aprendida y que el rutinario apego a la ley sea el elemento dominante de cara hacia el futuro.

Se nos viene un año político que consumirá todas las energías del país. Entre los comicios de abril, la larga espera para el cambio de mando y la asunción del 15 de agosto, con el consiguiente periodo de 100 días para adaptarse a los nuevos requerimientos, se nos irá el 2018.

Varias cosas se pospondrán hasta que las cosas se aclaren. Los que continúan buscarán salvarse o mendigarán algún cargo en el siempre difícil y complejo sector privado, donde la cotización de los que pasaron por los cargos públicos los vuelve parecidos al dracma griego. Los que tuvieron actitudes soberbias deberán aprender humildad y las cuentas del poder serán cobradas duramente para muchos.

La política que descubre el verdadero rostro de varios se tornará más humana ante el peso de la derrota, la marginación y la llanura. Los que suban deberán aprender estas lecciones que casi nunca son válidas si no pasan por la experiencia propia. La política que fragmenta volverá a imponer su lógica con su carga de envidia, maldad y egoísmo. También será el momento de las grandezas... pero en pocos casos.

El Paraguay entra a cumplir casi treinta años de democracia ininterrumpida. No es un dato menor para un país acostumbrado a las dictaduras y que ha tenido que levantar la democracia sin planos, referentes ni genética. Se hizo un edificio con cascotes y escombros, pero veremos un cambio generacional importante en los años por venir. Los que administran la política en el próximo quinquenio serán los parteros de ese nuevo tiempo. Deberán guiar y recomendar que no repliquen las conductas de sus predecesores y que por el contrario entiendan que vivimos un mundo de apertura, transparencia y trabajo en conjunto. No hay respuestas únicas en un solo partido ni movimiento. Este país apenas logra conformar un equipo básico con varios jugadores desgarrados, lentos, torpes y mañosos. Necesitamos urgente renovación y conformación de varios cuadros de titulares y suplentes para los grandes retos que nos toca desafiar.

La política deberá ayudarnos a entender lo que los outsiders presidentes no supieron enseñar. La lucha por la presidencia será entre ex combatientes de la defensa de la Constitución y cuyas elecciones tuvieron esa experiencia como trasfondo. El país tendrá poca paciencia con los viejos vicios y es bueno aprender modales y conductas renovadas si pretendemos que la política siga dando oxígeno a esta adolescente democracia de casi 30 años.

Esperemos que así sea... Nos reencontramos el próximo año.