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Arte y Espectáculos
domingo 18 de junio de 2017, 01:00

Padres e hijas, unidos por amor al arte

Sergio Noe

sergionoe@gmail.com

Cientos de padres e hijas comparten una misma pasión y ese es el caso de la flautista Patricia Álvarez (32) y la actriz y cantante Gabriela Cañete (27), cuyos padres son su inspiración y ejemplo.

Luis Álvarez (61) y Juan Carlos Cañete (58) no solo las criaron para la vida, sino que se erigieron en ejemplos para sus hijas, a tal punto de convertirse en verdaderos parámetros que definieron sus carreras artísticas.

Patricia es flautista desde los 11 y siguió la música gracias a la influencia de su papá Luis, violinista y productor musical, a quien agradece el estilo de vida del cual hoy vive.

Gabriela es actriz desde los 14 y está orgullosa de su talento y trabajo escénico, una pasión estampada en su alma gracias a los pasos de su padre Juan Carlos, actor y director de Equipo Teatro, quien le apoyó en sus decisiones.

Tanto Patricia como Gabriela apostaron por la música y el teatro libremente y hoy poseen una inmensa gratitud hacia sus padres, a quienes deben la inspiración para sus vidas artísticas.

MÚSICA. Patricia agradece la influencia de su papá desde sus primeros años. “Desde que tengo uso de memoria estuve en contacto con la música. Siempre vi a papá metido en su estudio de grabación en casa, todos los días, y me extrañaban sus equipos. A veces nos hacía escuchar sus grabaciones, jingles o ensayos de Los Hobbies”, recuerda Patricia.

Su especialidad es la interpretación melódica, mientras que la “creatividad musical” es un rasgo predominante que admira de su papá. “Valoro su facilidad para crear músicas hermosas”, relata.

Inició sus estudios de música a los once años, en el Conservatorio Nacional de Música. “Quería estudiar flauta dulce. Era lo que me gustaba. Allí le pedí a papá que me inscribiera en el conservatorio, donde solo había flauta traversa, y eso me desilusionó, casi dejé la música. Pero papá fue un poco insistente y hoy finalmente le agradezco”, cuenta Patricia.

“Siempre fue mi deseo que al menos uno de mis hijos continúe el linaje musical de los Álvarez, encabezado por mi padre, don Lorenzo. Y Patricia me dio esa satisfacción, pese a que nunca la obligué. Hoy es una gran artista y es un orgullo para mí y para la familia”, menciona su padre.

Entre ambos existe una gran relación, además de un vínculo profesional. “Ella trabaja conmigo en mi estudio de grabación y nos llevamos bien. Somos puntillosos y nos gusta trabajar con disciplina y responsabilidad”, confiesa Luis.

Asegura que ser padre es un compromiso “muy grande”, donde da lo “mejor posible”. “Ser artista y maestro, padre de cuatro hijos maravillosos (Marcelo, Patricia, Paola y Guadalupe) y modelo para mi hija –que sigue mis pasos y los de su abuelo– es un compromiso importante que me llena de satisfacción y me anima a trabajar muchos años más”, cuenta el músico.

Los dos reconocen su complicidad en el escenario, ya que ambos interpretan sus gestos y miradas a tal punto de saber cómo y a quién le toca interpretar una pieza.

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TEATRO. Gabriela se inició a los 14 años en el teatro y recuerda que su primera actuación fue luego de un cásting que hizo su padre para una obra infantil. “Lory en vacaciones fue mi primera puesta, un musical donde cantábamos, actuábamos y bailábamos. Agradezco a papá que me abrió las puertas en este mundo artístico”, dice la actriz, quien de adolescente también se metió en el canto para expandir sus dotes artísticas.

Para ella su papá es todo. “Es un actor ejemplar y superbatallador, como tantos que trabajan en el arte, sudando y remando. Me influenció para seguir teatro. Desde el vientre de mi mamá ya sentí eso. Era imposible alejarme de eso”, dice Gabriela, recordando que de pequeña acudía a los ensayos y puestas de su padre.

“Es una satisfacción grande para mí saber que es un director que da oportunidades a los jóvenes, además de saber que trabaja en lo que le gusta. Le admiro y me emociono con su actuación”, cuenta la joven que fue coach actoral de los concursantes del programa televisivo Yo me llamo.

“Como familia, nos acompañamos en las alegrías y en las tristezas. Todas mis hijas tienen amplia libertad y cada cual hace su vida. Cada cual eligió qué seguir y no les coarto su libertad y sus individualidades”, afirma Juan Carlos Cañete sobre Gabriela y sus demás hijas.

“Más allá de que elija el teatro, tengo la satisfacción de haber dado a mis hijas educación y acompañarlas hasta ahora, que son adultas y somos muy apegados. Como padre, fue una lucha combinar el teatro y la crianza, buscando que sean felices en lo que les gusta”, sostiene el actor.