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Interior
martes 22 de noviembre de 2016, 01:00

Niños con discapacidad piden ayuda

Por Elías Cabral

CANINDEYÚ

La familia de don Florentino García y doña Marina Paredes, del 7º encuadre Maracaná Canindeyú, está integrada por 11 hijos, de los cuales cinco son discapacitados y viven en silla de ruedas, un sexto hijo también sufre de deficiencia física, pero al menos logra movilizarse sin ayuda. Los ingresos de la familia no son suficientes para solventar el alto costo que conlleva dar sustento principalmente a los hijos con discapacidad, situación que les obliga a solicitar una mayor ayuda del Gobierno. “Algunos vecinos nos ayudan, porque hay momentos que ya no puedo trabajar por enfermedad”, señaló don Florentino.

Por su parte, el concejal municipal de Curuguaty Santiago Martínez afirmó que “lo que ellos necesitan es una atención permanente, constante y diferenciada”, al tiempo de señalar que la Senavitat construyó una vivienda estándar sin considerar las condiciones físicas de los integrantes de la familia.

“Víveres es lo que más necesitamos”, refirió doña Marina Paredes, quien contó el sacrificio que conlleva la asistencia personal de sus hijos discapacitados. La mujer precisó que todos nacieron en condiciones normales, pero que a la edad escolar de la noche a la mañana quedaron parapléjicos.

En el 2014, mediante las publicaciones del Diario Última Hora, el entonces párroco de Curuguaty, Balbino Mujica, encaminó un proyecto por el cual varias instituciones públicas y privadas asistieron a la familia; entonces se obtuvo una donación de cinco sillas de ruedas, colchones, frazadas, atención médica, medicamentos, entre otros aportes.

Por su parte, la Dra. Lidia Fernández, al servicio de la Unidad de Salud Familiar (USF) de la localidad, informó que los pacientes sufren de una enfermedad degenerativa denominada distrosia muscular, que hace que las personas que la padecen empeoren con el paso del tiempo.

Al respecto la profesional señaló que necesitan de un tratamiento al menos una vez al mes en la Senadis. Sin embargo, no existen medios para acercarse hasta la capital.

POCAS VISITAS. La profesional al respecto de la acusación por la poca visita médica, dijo que por el régimen corresponde tres veces al año la visita, “de hecho que más veces les visitamos por la situación en que viven”, expresó. El temor de la médica es que dichas personas padezcan otras enfermedades por desnutrición, ya que la misma madre le comentó que el dinero que perciben de Tekoporã ya no les alcanza para vivir.