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Mundo
lunes 22 de agosto de 2016, 01:00

Niño kamikaze convierte una boda en un baño de sangre

Un niño kamikaze, posiblemente yihadista, convirtió en un baño de sangre una boda que se celebraba en Turquía, en uno de los peores atentados realizados en ese país que costó la vida a al menos 51 personas. El niño tendría de entre 12 y 14 años, anunció este domingo el presidente turco.

El atentado de Gaziantep es obra de “un kamikaze de entre 12 y 14 años que se hizo estallar, o bien llevaba explosivos detonados a distancia”, declaró el presidente Recep Tayyip Erdogan.

En rueda de prensa en Estambul, el presidente explicó que sospechaba del grupo Estado Islámico (EI) como autor del ataque.

A la boda asistían muchos kurdos, la etnia cuyas milicias protagonizan una encarnizada lucha en el norte de Siria y en Irak contra el yihadismo. Erdogan afirmó que 69 personas siguen hospitalizadas, entre ellas 17 en estado crítico.

Hasta la fecha no se habían utilizado menores kamikazes en atentados en Turquía, un país que desde hace un año sufre ataques tanto del EI como de los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), sobre todo en Ankara y Estambul.

“Venga de donde venga el terror, eso no cambia nada para nosotros”, declaró Erdogan. “Como nación, usaremos toda nuestra fuerza, unidos, de la mano, para luchar contra el terrorismo como hicimos el 15 de julio”, añadió refiriéndose al golpe de Estado fallido.

Un responsable turco declaró que “la ceremonia se celebraba al aire libre” en un barrio de Gaziantep.

Los novios sobrevivieron a la matanza. La novia Besna Akdogan está muy conmocionada y se desmayó varias veces. “Han convertido mi boda en un baño de sangre”, declaró a la agencia de prensa Anadolu. Resultó herida leve y fue dada de alta este domingo.

La agencia Dogan afirmó que el suicida se mezcló con los invitados, entre los que había muchas mujeres y niños, y detonó la carga explosiva. Las fuerzas de seguridad buscan a dos personas que lo acompañaban y que huyeron tras el ataque. Los testigos describen una escena dantesca.

“Cuando llegamos había una veintena de muertos”, cuerpos con “la cabeza, el brazo o la mano desperdigados por el suelo”, contó un hombre. Gulser Ates, una herida, contó a Hurriyet que el ataque se produjo cuando terminaba la fiesta.

“Estábamos sentados en las sillas, yo estaba charlando con un vecino. Murió, se desplomó delante de mí durante la explosión. Si no hubiera caído sobre mí, yo también habría muerto”, dijo.

Un diputado kurdo, Mahmut Togrul, aseguró: “El objetivo era atacar una boda kurda”. Un total de 37 cuerpos fueron enterrados este domingo y en el funeral se vivieron escenas de gran emoción y cólera. Un grupo de familiares lanzó botellas contra la policía, mientras proferían acusaciones contra Erdogan. afp