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Mundo
viernes 9 de septiembre de 2016, 09:52

Nigeria: La desnutrición es el mayor problema en Bama

En agosto, un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) fue a Bama, una ciudad a 75 kilómetros de la capital de estado de Borno, Maiduguri. Bama se ubica en la primera línea del conflicto entre el ejército nigeriano y Boko Haram. El coordinador del proyecto de MSF, Hakim Khaldi, describe las condiciones en las que fue entregada la asistencia de emergencia a las personas que viven en un campamento.

¿Por qué MSF decidió organizar una operación de emergencia en Bama?

Como centro de actividad comercial en el camino hacia Camerún, Bama solía ser rica, pero ahora es una ciudad fantasma. Hace varios meses, sus habitantes huyeron y se refugiaron en la capital del estado de Maiduguri, a causa del conflicto entre Boko Haram y el ejército nigeriano. Los combatientes de Boko Haram no están muy lejos de Bama, a tan solo unos pocos kilómetros.

Todo lo que se ve en Bama estos días son personas desplazadas que han sido forzadas a salir de los pueblos cercanos. Están viviendo en un campamento bajo control militar, ya que el ejército de Nigeria tiene una base en la ciudad. Se estima que hay 15,000 personas desplazadas en el campamento, la mayoría son mujeres y niños menores de cinco años. Viven en refugios improvisados hechos de láminas de hierro extraídas de las casas. Estas personas no pueden valerse por sí mismas, por lo que son totalmente dependientes de la ayuda externa para su alimentación.

Volvimos a Bama el 17 de agosto para una operación de emergencia. El objetivo era reducir la morbilidad y la mortalidad en niños menores de cinco años, proporcionándoles tratamiento y comida suficientes para un mes, por lo que trajimos alimentos terapéuticos para los niños desnutridos (Plumpynut®), así como raciones de alimentos (frijoles, aceite y BP5: galletas enriquecidas).

Durante nuestra operación que duró cuatro días, nos quedamos en la ciudad durante las noches, afuera del campamento. Había toque de queda desde las 6 de la tarde hasta 7 de la mañana y no hay electricidad. En el primer día, comenzamos a trabajar a las 7 de la mañana. La cola de gente esperando era tan larga que no podíamos ver el final. Eran enormes colas de mujeres y niños. Hemos examinado y tratado a niños que sufren de malnutrición y distribuido alimentos a las familias con hijos menores de cinco años de edad.

Estamos planeando volver a Bama una vez al mes durante los próximos dos meses, para proporcionar tratamiento y distribuir de nuevo raciones para un mes. Pero este tipo de operación no es fácil de manejar. No se puede hacer sin la coordinación con el ejército de Nigeria. Y no tenemos libertad para movernos como quisiéramos. Por razones de seguridad, nuestros equipos deben viajar en helicóptero desde Maiduguri a Bama, y se requiere una escolta del ejército para acompañar a los camiones que transportan alimentos y medicamentos.

¿Cuáles son los principales problemas médicos que han encontrado?

La desnutrición es el principal problema médico. Durante nuestra operación, se evaluó a un total de 3,293 niños menores de cinco años y tratamos a 513 por desnutrición. En otras palabras, el 15,1% de los niños padece desnutrición, y el 4,2% de estos padece desnutrición aguda severa. A pesar de las apariencias, esto significa una ligera mejoría respecto a nuestra anterior visita del 13 de julio, cuando distribuimos alimentos terapéuticos. Vimos una situación alarmante y registramos una tasa de desnutrición aguda severa del 15%.

En cuanto a otros padecimientos, las tres principales patologías que observamos durante las consultas médicas fueron malaria, infecciones de la piel y diarreas. El número de mosquitos portadores de la malaria está aumentando ahora que la temporada de lluvias ha comenzado.

Hay una clínica dirigida por el Ministerio de Salud y UNICEF en Bama, pero muy pocos pacientes la visitan porque no tiene suficientes medicamentos. Y, hace un par de semanas, la fuerza aérea nigeriana abrió un pequeño hospital en la entrada del campo. Pero la gente no está acudiendo allí tampoco.

Distribuimos mosquiteros para prevenir el riesgo de malaria. Pero el problema de la vivienda está muy lejos de haber sido resuelto. La mayoría de las familias vive en refugios construidos con láminas de hierro oxidado y la lluvia se filtra al interior. Algunos han conseguido lonas de plástico y tiendas de campaña, pero como no tienen ventanas, son terriblemente calurosas. Durante nuestra operación, vimos llegar alrededor de 40 mujeres y niños. No pudieron encontrar ningún refugio en el campo, por lo que tuvieron que establecerse en tapetes a cielo abierto.

En vista de estas condiciones de vida tan precarias, MSF ha presentado una solicitud a las autoridades de salud del estado de Borno para vacunar a los habitantes del campamento contra el sarampión, la neumonía y el cólera. Las consecuencias pueden ser fatales si una de estas enfermedades se suma a la desnutrición.

El acceso al agua es otro de los problemas del campamento. Sólo siete de los nueve pozos funcionan realmente, así que no hay agua suficiente para todos. Varias organizaciones están prestando asistencia a los desplazados en Bama, pero esta ayuda sigue siendo desigual y no es suficiente para cubrir todo lo que se necesita.