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Opinión
domingo 30 de abril de 2017, 01:00

Mirando con optimismo el 2018

Luis Bareiro – @luisbareiro
Por Luis Bareiro

Salvo que surja alguna candidatura inesperada que electrifique el escenario político (lo que veo muy difícil) el próximo presidente saldrá de un lote de cuatro personas, tres de las cuales ya conocemos; el senador Mario Abdo Benítez, Efraín Alegre, presidente del partido liberal, y el intendente de Asunción, Mario Ferreiro.

Resta conocer al candidato del oficialismo que al decir del propio Cartes probablemente saldrá de un reducido lote integrado por el vicepresidente Juan Afara, el presidente de la ANR y diputado Hércules Pedro Alliana y los ministros de Educación, Enrique Riera, y de Hacienda, Santiago Peña.

Sin entrar a juzgar la calidad de cada uno en particular, podemos decir que no es un mal escenario.

Si bien es cierto que no hay ninguno que se presente ahora mismo con una personalidad descollante, uno que nos permita afirmar sin que nos quede lugar a dudas de que se trata de un potencial estadista de la talla de Eligio Ayala, tampoco aparece alguno que nos haga temer un retroceso.

Creo que se trata de un escenario razonablemente bueno como para plantearnos un salto de calidad en el debate electoral, si no de parte de los candidatos, cuanto menos de los electores.

No hay figuras que provoquen pasiones a favor o en contra.

No tendrían mucha lógica los epítetos de rutina electoral como "zurdito", "nazi", "chavista" o "gorila". No hay extremos en la oferta.

A la hora de votar puede incluso que hasta cobren importancia las posiciones que cada uno de ellos tenga con respecto a esas cuestiones que definen el voto del sector independiente en sociedades con mayor desarrollo cívico.

¿Cómo piensan enfrentar el descalabro de la educación pública? ¿Creen que hay que seguir endeudándonos como única vía para financiar las obras públicas?

¿Qué cambios pretenden hacer en el sistema tributario? ¿Quieren cambiar el sistema de jubilación? ¿Qué piensan hacer con la caja fiscal que está quebrada?

¿Cuál es su propuesta para empezar una depuración del Poder judicial?

Tengo la impresión además de que con estas figuras que no supondrán –me parece– una polarización del electorado, será más sencillo iniciar un debate sobre qué reformas introducir en la Carta Magna, en la constituyente que estoy casi seguro sobrevendrá después de las presidenciales.

No es un mal escenario.

Es un escenario de oportunidades, es un escenario en el que se pueden acordar esos cambios estructurales que se han venido postergando a lo largo del tiempo, es un escenario interesante porque es el resultado de la acción de un protagonista hasta hace poco infravalorado: la gente.

Fue la reacción de una sociedad que parecía dormida la que modificó por completo el tablero electoral y creó este nuevo escenario.

Puede que sea un optimista irredimible, pero creo que estamos a las puertas de un proceso de cambios que harán historia.

Y creo que el protagonista principal de ese cambio no será quien ocupe el Palacio de López, sino quienes le recuerden a su ocupante que si es necesario volverán a tomar las calles.