17 de octubre
Lunes
Mayormente despejado
10°
24°
Martes
Despejado
12°
27°
Miércoles
Despejado
18°
30°
Jueves
Parcialmente nublado
22°
34°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Arte y Espectáculos
domingo 27 de agosto de 2017, 01:00

Los mimos, personajes mudos que animan con sonrisas y mucha técnica

Marisol Ramírez

mramirez@uhora.com.py

Divertidos, ocurrentes y creativos; de rostro blanco, y con ojos, cejas y sonrisa marcados. Son los mimos, personas con habilidades de pantomima que hacen reír y pensar. “Este rubro va más allá del rostro maquillado de blanco y dejar de hablar. Se necesitan mucha técnica, pasión, disciplina y entrega”, comenta Juanjo Retamozo, que se dedica a esta actividad desde hace años.

Explica que la historia del mimo viene de la Antigüedad, en que las diferentes culturas incorporaron ese lenguaje, entre ellas, la egipcia y azteca.

El actor eligió dicho estilo desde el año 2004. “Un gesto, una expresión, y el cuerpo, pueden decir mucho más que las palabras; se trabaja mucho el sentimiento”, expresa el actor que trabaja para la firma Vivi Eventos.

Para el profesional, los requisitos para ser mimo son gestualidad, trabajo corporal, diseño espacial, expresividad, “y actuación por sobre todas las cosas”, dice.

Retamozo señala que en nuestro país no hay escuelas que enfoquen directamente la enseñanza de la técnica del mimo, pero es una materia en algunas escuelas de teatro.

Comenta que el mercado para un mimo incluye “todos los ambientes, en los que se hacen más que presentaciones, intervenciones; desde eventos infantiles, fiestas de 15 años y cenas, hasta lanzamientos, exposiciones y presentaciones teatrales”, asegura.

En el caso del mimo Carlos Ramírez, del grupo De colores y fantasías, él comenzó hacia el 2003, trabajando en un elenco donde aprendió el teatro callejero, que fusiona el teatro, circo y música, bajo la dirección de Blas Alcaraz.

“Ser mimo es encontrarse a uno mismo a través del silencio”, analiza Carlos, y confiesa que cualquiera que maneje el lenguaje de la mueca, puede lanzarse a la experiencia, muniéndose de las herramientas propias de la especialidad.

Ramírez señala que el lenguaje de la pantomima es espontáneo. “De acuerdo con la situación, uno improvisa y juega. En el momento, arma su rutina y personaje. Nunca se termina de aprender”, dice, añadiendo que participan en eventos sociales hasta obras de concienciación.

Características. Agustina Boffi, quien se dedica al rubro de arte desde 1997, a través de la productora Skene, cuenta que el mercado para el mimo incluye eventos sociales y privados, obras de teatro, actuación en la calle y hasta declaraciones amorosas. “Cuando sos artista, tenés infinidad de oportunidades para cualquier tipo de evento”, expresa.

Agustina considera que pueden ser mimos los que tienen una base de actuación. “Lo más importante es expresión corporal, ya que es necesaria para transmitir diversos mensajes sin necesidad del lenguaje oral”.

Blas Alcaraz se inició en el rubro tres décadas atrás, inspirado en una película del mimo y actor Marcel Marceau. Hoy es director de teatro y lidera un elenco –hace 15 años– que trabaja en eventos, con participación de mimos.

“Una cosa es teatro de pantomima y otra la intervención del mimo. La primera tiene una línea argumental, la segunda se inspira en una situación, aprovecha cualquier circunstancia para crear en el momento”, explica. Para Alcaraz, la “burla” no forma parte aceptable de ese trabajo. El director menciona a referentes importantes en el país que marcaron historia: Antonio Pecci, Arnaldo Mareco, Mario Toñánez, Javier Noguera (+), entre otros.