Mainumby tenía 10 años cuando quedó embarazada, fruto de una violación de la que se lo acusa al padrastro, actualmente recluido en Tacumbú.
El caso de la niña fue el detonante para hablar de un tema que no se tocaba, el abuso sexual a menores de edad; también fue un ejemplo que movilizó a muchas organizaciones locales a favor de que se permita la práctica legal de un aborto en casos como el de esta menor.
“La niña ya había sido víctima de abuso. Su madre formuló la denuncia al Ministerio Público y este falló al no investigar suficientemente y desestimó la causa. Posteriormente, acudió a cuatro centros asistenciales desde enero de 2015, cuando la niña empezó a manifestar molestias; sin embargo, ningún médico pudo detectar el problema”, mencionó Núñez.
Las feministas indicaron que “el Estado paraguayo negó la condición de riesgo, a pesar de que el artículo 109 del Código Penal establece una única excepción, cuando está en riesgo la vida de la madre; no dice de la víctima o de la niña, por lo que se debe interrumpir sin que eso signifique un delito”, explicaron.
Trajeron a colación que Paraguay debe contar con un marco rector para la educación de la sexualidad, para que desde el sistema inicial se enseñe a los niños el tema del abuso, de cómo evitarlo y reconocerlo. Asimismo, ratificaron la solicitud de libertad para la madre de la niña y la reunificación inmediata del vínculo de la víctima con la madre y con toda su familia.
“Se está violando el debido proceso, el acceso a la Justicia y la criminalización hacia mujeres pobres”, expresaron.
Por último, remarcaron que la Cladem no es una organización abortista; sin embargo, buscan “que se respete la autonomía con respecto al cuerpo de las mujeres”.