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Política
lunes 14 de noviembre de 2016, 01:00

“La migración del campo a la ciudad no preocupa al Gobierno”

La enviada de las Naciones Unidas realizó una visita al país y en entrevista con ÚH dejó sus impresiones con respecto a la problemática de la tierra, donde hizo un llamado a la sociedad urbana y rural a unirse para exigir cambios reales.

Por Roberto Irrazábal

roberto-irrazabal@uhora.com.py

Del 4 al 10 de este mes visitó el país la relatora especial de las Naciones Unidas, Hilal Elver, experta de nacionalidad turca quien se reunió con comunidades rurales, organizaciones civiles y autoridades nacionales para evaluar la situación en Paraguay y luego presentar un informe de sus conclusiones preliminares al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En entrevista exclusiva, ÚH abordó con la misma la problemática puntual de la lucha por la tierra y la alarmante situación.

–¿Cuál es su visión con respecto al problema de la tierra en Paraguay?

–El problema de la tierra en Paraguay es un tema muy profundo e histórico, y la información que yo recabé antes de venir ni las impresiones que me llevé en las visitas son suficientes para tener una visión cabal de la situación. Ahora voy a buscar más información y tratar de comprender la información histórica de las particularidades de la propiedad de la tierra en Paraguay, porque cada país es diferente.

–¿Qué pudo ver en sus visitas a comunidades respecto al problema de la tierra en Paraguay?

–La cuestión de la tierra y lo que he notado acá es tal vez algo que nunca he visto, porque hay tierras que son comunes ocupadas por campesinos, tierras que son propiedad de nadie, o que son de más de una persona, lo cual es raro. También el tema de la irregularidad de los títulos lo hace más difícil. Por ejemplo, lo que pasó con una propiedad donde después de 50 años aparece un supuesto propietario privado y produce el título de la tierra, esto nunca escuché. Creo que va a ser muy difícil para el Gobierno lidiar con esto, lo mejor que puede hacer es, si tiene el dinero, comprar las propiedades de los grandes poseedores para distribuir a los sintierras.

–¿Le sorprendió el ambiente de confrontación entre campesinos y colonos, así como el rol de la Policía y la Fiscalía en ciertos casos?

–Esto se supo a nivel internacional, la masacre de familias (caso Curuguaty), entiendo que el caso está en la Justicia. Hemos conversado con la gente de la Corte Suprema y del Indert. Entendemos que la cuestión penal concluyó, pero los campesinos no están satisfechos. Yo no sé si es correcto o no, pero el tema principal creo que es el de los derechos sobre la tierra. Murieron incluso policías y el problema siempre fue la propiedad de la tierra. Ahora supuestamente es un área protegida y los campesinos no pueden acceder. Esto es muy triste por la situación dada y porque ellos esperan tener acceso a la tierra.

–Este año se han dado otros desalojos, uno contra campesinos y otro contra indígenas.

–Sin resolver el tema de la problemática de la tierra no van a poder continuar, se debe resolver el problema del derecho a la tierra.

–Aquí hay muchos casos de títulos falsos de tierra, o propiedades de comunidades indígenas que son invadidas por la falta de protección del Estado, pese a sentencias internacionales.

–Sí, hemos escuchado sobre ese tipo de fenómenos... Qué puedo decir, es necesario que haya un sistema judicial fuerte que haga respetar los derechos humanos de la gente, y si la democracia funciona, en las próximas elecciones la gente tiene la opción de liberarse de este Gobierno y buscarse uno mejor.

–En el concierto de las Naciones Unidas, que dio un montón de recomendaciones que el Paraguay debe cumplir ¿Cuál es el mecanismo de seguimiento en el caso de que no se cumplan?

–Es una muy buena pregunta, hay un nuevo programa de las Naciones Unidas en pro de las relaciones exteriores que trabaja con el alto comisionado, se llama Simore el programa (Sistema de Monitoreo de Recomendaciones). Es como un sitio en internet en donde están todas las recomendaciones y uno conecta con el organismo gubernamental y puede monitorear si están cumpliendo o no las recomendaciones.

–¿Y qué piensa de ello?

–Eso es muy bueno, se puede monitorear, pero yo me siento escéptica respecto al final, o sea, si no siguen qué pasa, cuál es el mecanismo de aplicación de la ley en cuanto a las violaciones de derechos humanos, en este momento tenemos solamente un proceso de señalar y avergonzar. Así que, cuando estos informes se presentan en las Naciones Unidas, todos los países van a saber qué es lo que está pasando, ese es el poder importante de la ONU, algunos países lo toman en serio y tratan de corregir los problemas, con nuevas leyes, y otros lo toman a la ligera, dicen que lo harán, pero no implementan en realidad, y esto deja un historial al país. Y si quieren ser un país importante en el mundo van a respetar y tratar de corregir, y si no les parece importante, no lo harán.

–Existe alguna experiencia al respecto.

–Hay muchos temas alrededor del mundo, en general los gobiernos están tratando de implementar rápidamente las recomendaciones fáciles, como por ejemplo las recomendaciones sobre la soberanía alimentaria, dicen que van a promulgar una ley. Pero resolver el problema de la tierra es más complejo, allí están los poderes económicos y políticos que afectan a este tema, y este tema de derechos humanos pasa en todo el mundo, no sólo en Paraguay.

–¿Cuál es el principal peligro de esta situación de migración del campo a la ciudad de 10.000 personas al año, este uso de solo el 6% del territorio para producir alimentos se vería reducido?

–La migración de áreas rurales a la ciudad no le preocupa mucho, yo creo, al Gobierno central, más bien ven formas de construir pequeñas ciudades con viviendas, reubicarlos en algún lado, y es una forma de aprobar esa migración, pero lo que va a pasar es que la gente pierda productores de alimentos. Pueden pensar, y en muchos países lo hacen, que pueden comprar la comida, y así uno empieza a depender de otros países, y los precios de alimentos varían. Por ejemplo, en el 2008 hubo una crisis y los precios subieron, lo cual produjo disturbios en Medio Oriente, Túnez, Egipto. La gente no podía comprar comida y salió a las calles, lo cual provocó una crisis política, pero el problema principal fue que los agricultores no podían cultivar sus tierras y no tenían dinero para comprar alimentos caros.

–Desde la Constitución de 1992 se espera una reforma agraria ¿Cómo presionar a los Gobiernos para que se concrete esto?

–La sociedad civil debe seguir presionando, una sociedad fuerte y la solidaridad, unirse la gente de la ciudad con la gente del campo, es la única manera.