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Mundo
domingo 5 de febrero de 2017, 01:00

La impresión en 3D es el motor de la nueva revolución industrial

La tecnología está experimentando un ritmo de cambio sin precedentes y las empresas deben adaptarse cuanto antes a estas innovaciones.

Cuando Charles W. Hull, más conocido como Chuck Hull, fabricó la primera pieza con impresión 3D en 1983, no imaginaba ni por asomo a dónde podría llegar su invención. Unos 30 años después, los expertos afirman que la impresión en 3D impulsará la próxima revolución industrial, transformando por completo el proceso de fabricación y construcción de prácticamente todo lo que nos rodea.

Empresas como General Motors o Mercedes-Benz la utilizaron para la fabricación de prototipos. Y pronto se introdujo también en la fabricación de material quirúrgico.

Con el paso de los años, la técnica ha ido evolucionado a pasos agigantados, permitiendo la impresión de prácticamente cualquier cosa, desde implantes dentales a gafas, ropa o calzado e, incluso, casas. En general, el precio de las impresoras ha bajado considerablemente y se prevé que seguirá bajando, se han desarrollado modelos más pequeños de impresoras para el hogar y los modelos actuales son capaces de imprimir en múltiples materiales, desde plásticos a acero inoxidable o titanio. ¡Hasta en chocolate y caramelo! Ese tipo de fabricación permitía la elaboración de objetos personalizados y a medida, pero era lento y costoso. La llegada de las máquinas y la revolución industrial ocasionó cambios importantes en los sistemas de fabricación, acelerando el proceso y abaratando los costes, pero poniendo fin a esa personalización y fabricación a medida para producir en masa. Con la impresión en 3D se acerca un nuevo cambio.

Las ventajas de la impresión 3D son infinitas y tan asombrosas que muchas de ellas ni siquiera podemos imaginarlas hoy en día, sino que irán surgiendo con el paso del tiempo. Muy pronto todos podremos tener una impresora 3D en nuestra casa y fabricarnos nuestro propio calzado o ropa personalizados y a medida. De hecho, será habitual que conozcamos las medidas de cada parte de nuestro cuerpo, al igual que ahora conocemos nuestro número de calzado.

Según Avi Reichental, en unos 10 años seremos capaces de imprimir no solo huesos de reemplazo, sino también órganos completamente funcionales.

Las posibilidades de la impresión 3D parecen ilimitadas y, sin duda, finalmente serán más de las que ahora somos capaces de imaginar.