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Editorial
lunes 22 de agosto de 2016, 02:00

La diplomacia debe garantizar la estabilidad del Mercosur

Frente al conflicto suscitado en el seno del Mercosur, el Gobierno paraguayo debe garantizar una postura que ponga los intereses nacionales y de largo plazo por encima de las ideas particulares de algunos empleados públicos que están coyunturalmente en puestos de decisión. Como todo régimen público, la gestión de la diplomacia debe ser parte de una política de Estado y persistir para que genere resultados positivos para el país y sus ciudadanos. La racionalidad y la cordura deben primar en el relacionamiento internacional más allá de las posturas personales a favor o en contra de otras personas o autoridades

Tanto las autoridades paraguayas como las que gobiernan en los países que integran el Mercosur son pasajeras, mientras que la institucionalidad del Mercosur viene de años atrás y continuará existiendo salvo que se tomen decisiones drásticas. Sin embargo, estas decisiones no pueden ser producto de situaciones coyunturales. Al contrario, deben estar basadas en información y estudios que muestren que este modelo de integración no es útil al país.

Pero no solo deben contar con argumentos en contra. También deben contar con una propuesta alternativa, basada en profundos y exhaustivos análisis del contexto internacional presente y futuro y de la proyección económica del país a largo plazo.

Actualmente, no se concibe el desarrollo de un país sin una estrategia clara de inserción internacional, menos de un país sin salida al mar, con un mercado interno sumamente pequeño y con dos vecinos tan grandes en tamaño geográfico, poblacional y económico como son Brasil y Argentina.

Mientras Paraguay no cuente con una propuesta de salida del Mercosur, si la ciudadanía así lo decide –y no la autoridad de turno–, el rol de la diplomacia es garantizar la estabilidad del bloque. Cualquier conflicto en su interior en lugar de beneficiar perjudica al país.

El Gobierno paraguayo, en lugar de concentrase en el conflicto político, debiera avanzar con propuestas para mejorar el funcionamiento del bloque, por ejemplo en materia de políticas que converjan hacia la estabilidad macroeconómica y el crecimiento.

La alta volatilidad de la economía paraguaya que tanto daño le hace al país, en parte tiene que ver con la inestabilidad de Brasil y Argentina. No se puede dejar de lado la necesidad de que los países mantengan baja su inflación y equilibrio en las cuentas fiscales. También es necesario, y así lo señalan varios documentos comprometidos por Paraguay y el resto de los países que integran el Mercosur, que se avance en iniciativas que conduzcan a la complementariedad de las estructuras productivas de los países integrantes.

Esto implica un paso fundamental, que es el de acordar, por ejemplo, objetivos comunes en torno a mejorar la infraestructura que permitirá una mejor integración regional. Paraguay ha hecho una apuesta importante en los últimos años para mejorar sus vías de comunicación. Es de esperar que el plan vial nacional se coordine con los demás de la región. Esto permitirá cumplir con el objetivo acordado de facilitar a los dos Estados sin litoral, Paraguay y Bolivia, la superación de los obstáculos derivados de esta condición.

No hay que perder de vista que el mundo está cambiando rápidamente, con países que emergen y que demandan bienes y servicios con los que cuenta la región. Paraguay, como uno de los países más rezagados del bloque en materia económica y social, no debe dudar en liderar un proceso de negociación que fortalezca el Mercosur en lugar de debilitarlo.