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Revista Vida
lunes 6 de febrero de 2017, 16:40

Historias tras los escudos

Motivo de notas recientes en medios extranjeros, la falta de creatividad de quienes diseñan los blasones de los clubes paraguayos generó burlas también en nuestro país. Quizás por esa razón, algunas instituciones se apresuraron a rediseñar sus emblemas. Pero detrás todavía hay mucha historia.
Por Carlos Darío Torres
Para muestra vale un botón... o un escudo. El club más joven del balompié profesional paraguayo es Guaireña Fútbol Club, fundado el año pasado por la Liga Guaireña de Fútbol. Al ser una entidad recién creada, sus dirigentes tuvieron que diseñar su propio escudo y, para acortar camino, decidieron adaptar el del archiconocido Liverpool de Inglaterra. Las reacciones y las burlas no se hicieron esperar y la institución de Villarrica optó por cambiar su emblema inicial por otro al que, esta vez, será difícil acusar de plagio.
Poco tiempo atrás, el programa de televisión Arroban Fútbol Show - FWTV, de Argentina, le dedicó un espacio a la falta de originalidad de los paraguayos para crear escudos de clubes, comparando los emblemas de algunas de nuestras instituciones con las de otros países y destacando las similitudes entre ellos, algunas demasiado evidentes como para ser solo coincidencia.
El video del programa se hizo viral y su contenido fue replicado en medios paraguayos, convirtiéndose en tema de comentarios por varios días. La emisión en cuestión nos contaba algo que ya sabíamos, que no solemos ser apegados al ejercicio de la creatividad, fenómeno que se repite en el fútbol, y más allá, también al momento de bautizar a alguna institución. Por algo, uno de cada tres clubes paraguayos tiene por nombre una fecha.

Homenaje apropiado
El mencionado caso de Guaireña ocurrió también con algunos clubes creados recientemente por ligas del interior, que ganaron su derecho a disputar la segunda categoría del fútbol paraguayo; por ejemplo, Caacupé y Caaguazú, que inicialmente divulgaron emblemas que eran adaptaciones de los de Coritiba de Brasil y Deportivo Cali de Colombia, respectivamente. El que no se dio por enterado es Deportivo Capiatá, que sigue luciendo el copiado a Rosario Central.
En tiempos de redes sociales y de acceso inmediato a cualquier información, es hasta ingenuo pensar que un plagio no va a ser detectado. Afortunadamente, las instituciones referidas dieron marcha atrás y hoy exhiben blasones con mayor dosis de originalidad.
Queda lugar para la pregunta: los anteriores, ¿fueron diseñados por algún creativo que cobró por el trabajo o se debió a la buena voluntad de algún simpatizante? Como sea, descubierta la apropiación, siempre queda la excusa del homenaje para disfrazarla.
En Paraguay son pocas las instituciones de fútbol que pueden presumir de contar con un escudo de diseño original, y las que lo tienen también han visto cómo fueron replicados por otros clubes, del interior y de la capital.
Un ejemplo actual es el Pilcomayo de Roque Alonso y el del 24 de Setiembre de Areguá, que recientemente disputaron el título de la Primera C. Pilcomayo viste una camiseta similar a la de Libertad; y 24, otra casi igual a la de Olimpia. Los parecidos no terminan ahí, ya que sus respectivos escudos son una copia de los cuadros de Primera División.
Probablemente el logo de Olimpia sea el más utilizado cuando de copiar se trata. Su diseño se le atribuye a la creatividad de su fundador William Paats y aparece sobre el pecho de cualquier club que vista la divisa blanca con la franja negra.
Pero no solo los que comparten color y diseño de camiseta con Olimpia se han apropiado de su escudo. En 1979, Tembetary también lo hizo, aunque en este caso la responsabilidad habría que achacársela a la empresa de serigrafía contratada, que seguramente para ahorrar costos utilizó la misma matriz.
General Díaz, hasta su ascenso a la división de honor, también utilizaba el emblema del Decano, al que le adaptó unas alas que apenas disimulaban la copia. Afortunadamente, la entidad luqueña realizó un concurso para adoptar un nuevo emblema y el elegido ya ni remotamente se parece al del club que también le había inspirado el uniforme.

Sin antecedentes
Tener un escudo propio e incorporarlo a la camiseta no era una costumbre arraigada en el fútbol. Poseer uno resultaba extraño y casi excepcional. Es probable que solo en España y en Brasil se haya extendido lo de lucir una enseña propia sobre el pecho.
En Paraguay, el primer club con escudo en la camiseta fue Nacional, gracias a que su homónimo uruguayo le regaló un juego de las suyas, que sí lucían el emblema. En los años 20, Luqueño tenía un círculo con las iniciales SL en el lado izquierdo de la casaca. También el desaparecido Corrales llegó a portar escudo cuando todavía se denominaba CALT.
Cerro utilizó en 1966 fugazmente una versión azulgrana con un círculo con las siglas CCP sobre el pecho y antes de finalizar esa década, Guaraní y Libertad también tuvieron su propia versión. Olimpia recién incorporaría su logo en la camiseta en 1971.
Actualmente, poseer un escudo y estamparlo en la remera parece natural y no deben quedar en el mundo muchos clubes que no lo hagan; los que todavía no lo tienen ahora se apuran en diseñar alguno, original o copiado, porque lo importante es contar con uno. Al fin y al cabo, es parte de la identidad y por eso hay que llevarlo en alto.