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Arte y Espectáculos
lunes 22 de mayo de 2017, 18:05

Haneke arriesga y no convence en Cannes

Michael Haneke considera que no se puede describir la sociedad en la actualidad sin hablar de las redes sociales y por eso las utiliza en "Happy End", un filme con el que se arriesga en la forma para analizar el autismo de la sociedad actual y con el que no convenció en el Festival de Cannes.

EFE

"Estamos inundados por informaciones que nos dejan sordos y ciegos porque tenemos la ilusión de estar informados pero en realidad no sabemos nada", afirmó Haneke en la rueda de prensa de presentación de su filme, con el que compite por la que sería su tercera Palma de Oro de Cannes, tras las conseguidas con "The White Ribbon" (2009) y "Amour" (2012).

A sus 75 años, Haneke no quiere dar la espalda a la realidad y comienza y acaba su película con imágenes grabadas por un teléfono móvil y destinadas a las redes sociales, un ejemplo del cambio brutal del mundo en las dos últimas décadas.

"Siempre había querido tratar ese tema, pero no es el tema principal del filme", dijo el realizador austríaco. "Happy End", agregó, "es sobre nuestra forma de vida, nuestro autismo".

Una falta de empatía que caracteriza a todos los miembros de una familia. El abuelo George (Jean-Louis Trintignant), la hija Anne (Isabelle Huppert), el hijo Thomas (Mathieu Kassovitz) y la nieta e hija de este último, Eve (espectacular Fantine Harduin).

Es la perspectiva de esta niña, de 13 años, la que marca el ritmo de una historia que comienza con el intento de suicidio de su madre y su traslado a casa de su padre, que vive con su segunda esposa y el resto de su rica familia en una espectacular casa, llena de comodidades y criados.

El primer golpe al espectador por parte de Haneke llega al situar la acción en Calais, un punto negro para la inmigración.

Pero el director no quiso explicar su mensaje en el filme a propósito de este problema. "Yo muestro ciertos momentos y son ustedes los que tienen que encontrar una explicación. En mi escritura y en la dirección intento dar pistas a los espectadores y dejar un trabajo para su cabeza y su corazón y no quiero coartarlo diciendo lo que yo pienso".

Un tema, el de la inmigración, que sale tangencialmente en un filme que se centra en las aristas de cada personaje, en lo que unos esconden y lo que otros buscan, como reflejo de la sociedad actual.

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"Atravieso la vida con los ojos abiertos y no podemos hablar de la sociedad de hoy en día sin hablar de nuestra ceguera respecto a la vida real", explicó el realizador.

En su opinión no es un filme que trate de un problema exclusivamente francés. "Podría hacerlo igual en Austria, en Alemania o en cualquier otra parte".

Un retrato de los problemas de la sociedad actual que escribió rápidamente después de pasar dos años tratando de poner en marcha otro proyecto que finalmente no salió adelante.

Por eso ha tardado cinco años en presentar una película tras "Amour", cuando él habitualmente tiene un trabajo nuevo cada dos o tres años.

Y eso se nota en un guion y una historia menos redonda que muchos de sus filmes, pero que está rodada de forma impecable y que cuenta con destellos brillantes de un cineasta con una visión muy ácida de la realidad.

Casi como una traslación a la actualidad de uno de los malvados niños de "The White Ribbon", en "Happy End" la maldad también es un elemento principal de una historia con un final perfecto y escalofriante, que ha sido bien recibida pero no aclamada en Cannes.

Una película en la que cuenta, por cuarta vez, con la colaboración de Huppert, que afirmó: "no veo la razón para no seguir haciendo filmes con él".

Haneke escribe guiones muy precisos pero a la vez da una libertad total a los actores. "Cuanto más preciso y limitativo es, más libres nos sentimos", afirmó la actriz, que se llevó un premio de interpretación de Cannes por su papel en una de las películas del austríaco, "La pianista" (2001).

"Todo el placer que he disfrutado con él lo tuve desde el primer momento de 'La pianista'. Mira a los actores de manera completa, se interesa plenamente por la persona que tiene frente a él", explicó Huppert.

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