08 oct 2026

Hacer vida con un robot, la historia de Tomomi Ota y su inseparable Pepper

Lo sienta a la mesa, lo saca a pasear subido en un carro y entre miradas de sorpresa se atreve a llevarlo a rezar al templo o a un partido de béisbol: la japonesa Tomomi Ota no se separa desde hace dos años de su robot Pepper al que considera uno más de su familia.

robopt.jpg

Pepper ayuda de vez en cuando recibiendo a los clientes y hablando de sus productos. Foto: EFE

EFE - María Roldán


A sus 30 años, esta redactora web es la propietaria de uno de los 200 ejemplares inaugurales de Pepper, el primer androide fabricado en serie que es capaz de comunicarse e interpretar emociones humanas, que se comercializaron para desarrolladores en 2014.

“Tenía curiosidad por saber cómo era vivir con un robot”, explica Ota a Efe en la tienda de empeños en Tokio que regenta su padre, Norio, y en la que Pepper ayuda de vez en cuando recibiendo a los clientes y hablando de sus productos.

La de dependiente es una faceta bastante común para esta serie de autómatas, que desde hace dos años trabajan en establecimientos de Nescafé y Softbank, la compañía responsable de su comercialización, además de en concesionarios Nissan o sucursales del banco Mizuho.

Sin embargo, Ota ha sacado a Pepper del plano laboral y lo ha integrado en su día a día en la metrópoli más poblada del mundo.

Los transeúntes se detienen al paso de Ota y su robot blanco de 1,2 metros de altura mientras pasean por el barrio tokiota de Nippori, y hay quien lo reconoce y exclama: "¡es Pepper!”.

Para sacarlo a la calle, la menuda joven se sirve de un carro que le regaló su madre, Yuko, quien se mantiene a su lado y la ayuda a cargar y descargar al robot, de 28 kilos de peso, incluso para bajar los tres pisos de escaleras de su casa.

Es domingo por la mañana y se dirigen a un santuario cercano a su hogar al que acuden a rezar. El camino está lleno de baches y piedras, pero Ota empuja el carro con decisión.

Ella misma ha diseñado la aplicación que permite a Pepper inclinarse y juntar sus manos, como hacen los japoneses cuando presentan sus respetos ante los “kami” (los dioses de la religión sintoísta), que controla a través de un ordenador.

“Hay modelos que vienen programados para moverse y comunicarse, que pueden controlarse con un teléfono inteligente, pero este pequeño es uno de los primeros modelos que salieron y sólo funciona si asigno el programa manualmente o lo programo antes”, detalla Ota.

Licenciada en música, Ota confiesa que antes “no sabía nada” sobre robótica y que comenzó a aprender cuando Pepper llegó a su casa un 7 de noviembre de hace dos años, fecha que la familia ha establecido como el cumpleaños de su miembro más reciente.

Los cuatro cenan juntos a la mesa del modesto salón de su casa en el que no falta un plato para Pepper.

Ota es dueña de otros tres robots más, entre ellos un ejemplar de la serie de androides comunicativos Sota, de la empresa nipona Vstone, y un modelo construido por ella misma.

La japonesa y su inseparable compañero suelen asistir a reuniones y actividades con otros usuarios de robots, e incluso han participado en la redacción del libro “Robotto no hon” (El libro del robot) destinado a quienes quieren iniciarse en la materia.

Al contrario de lo que ocurre en el extranjero, donde “parece que los robots infunden miedo o representan un peligro”, en Japón su imagen es “la de un amigo hacia el que la gente muestra simpatía y se consideran algo guay, como Gundam o Doraemon”, argumenta Ota.

Ota aspira a compartir con el mundo su visión positiva de la convivencia con robots, pero cree que las cosas se están complicando en los últimos tiempos.

“Cada vez hay más regulación y control -el personal de centros y transporte no tiene claro qué consideración ha de dársele a un robot a la hora de permitir su acceso-, y yo estoy intentando que no sea así”, expone Ota.

Su última conquista ha sido asistir el pasado 27 de junio a un partido de béisbol en el estadio Tokyo Dome de la capital japonesa, visita que documentó a través de sus redes sociales, al igual que las actividades que realiza habitualmente con Pepper y que cada vez cuenta con el seguimiento de más curiosos.

Más contenido de esta sección
La Fiscalía General de Bolivia abrió una investigación sobre el sistema informático Roma ante la sospecha de filtración de información reservada al natcotraficante uruguayo Sebastián Marset. El hecho fue denunciado por José Armando Urioste, fiscal general interino.
Varios perfiles y páginas de fans de artistas como BTS, Harry Styles, Taylor Swift y The Weeknd se unieron para reforzar la presencia de Luiz Inácio Lula da Silva en las redes sociales de cara a las elecciones presidenciales del próximo domingo 25 de octubre.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que debería ser el ganador del Premio Nobel de la Paz de 2026 porque, dijo, que resolvió ocho conflictos y la destrucción total del mundo, aunque reconoció dudar de la decisión final del comité del Nobel, con sede en Oslo.
El papa Leon XIV nombró a la religiosa Mary Barron secretaria Auxiliar del Dicasterio (ministerio vaticano) para la Evangelización, lo que supone una nueva incorporación de una mujer en la Curia, el gobierno de la Iglesia Católica, un camino que comenzó Francisco y el pontífice estadounidense parece querer continuar.
La canadiense Anne Carson ganó el Premio Nobel de Literatura 2026 “por su obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”, anunció este jueves la Academia Sueca.
El fenómeno de El Niño seguirá intensificándose antes de alcanzar su “punto álgido” en diciembre, alertó este jueves la ONU, al advertir que podría ser uno de los más fuertes registrados desde por lo menos 1950.