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Opinión
lunes 3 de julio de 2017, 02:00

Girando el dial de las FM

Sergio Cáceres Mercado – sergio209@lycos.com
Por Sergio Cáceres Mercado

¿Puede la desaparición de una emisora en frecuencia modulada reflejar algunos aspectos de nuestra cultura nacional? Me pregunté esto cuando una radio FM, a la que seguí durante sus 27 años de existencia, dejó de transmitir la semana pasada. Fue una emisora que en sus últimos años dio un golpe de timón importante tratando de sobrevivir en este difícil mercado, y al que finalmente sucumbió.

Este cierre ocurre luego de que unos meses atrás nada más dejaba de transmitir también la FM más antigua. Ya venía por años emitiendo una programación exclusivamente musical, con solo un auspiciante y sin locución. Era una radio-museo, pues el título de los programas mantenían su estilo tal cual lo hacían desde principios de los 70.

La trova latinoamericana y paraguaya, el jazz, el blues, la guarania, la MPB, el tango y la música clásica, entre otras muchas manifestaciones, dejaron de sonar en las FM quedando solo para algunas programaciones exclusivas de las AM. La hegemonía se la llevan algunos estilos caribeños y sus derivas, así como las que son producidas dentro del pop cantado en inglés. También queda lugar para la música romántica en español y para el viejo rock y pop de los 70, 80 y 90. La música folclórica paraguaya siempre tiene un espacio obligado a las madrugadas, aunque un par de emisoras le dan lugar también en otros horarios.

Más que una anécdota, y solo para mostrar cuál es el mercado que domina musicalmente en la FM de Asunción y alrededores, en la semana que dicha radio se cerraba con su programación exclusiva incluida, otra radio emblemática de la música tropical transmitía desde sus estudios cómo una vedette se desnudaba completamente en estudios. Ese contraste es más que representativo de la cultura y valores que dominan en buen porcentaje de las radios de FM.

Ciertamente las emisoras radiales son empresas, y como tales están sometidas a las leyes del mercado. Para el caso, si no hay una mayoritaria audiencia que justifique la salida al aire, se deberá someter a un profundo cambio de la programación o desaparecer. Muchas frecuencias se mantienen, pero han cambiado de nombre varias veces; otras mantienen su nombre, pero mutaron su identidad. En todas las veces, la audiencia ha protestado al ver cómo sus emisoras preferidas dejaban de ser lo que eran. Pero el cambio era irreversible y había que buscar nuevos horizontes en el dial o ir a la oferta online.

Claro que si de escuchar música se trata, hace rato que las emisoras son prescindibles. Sin embargo, sintonizar la radio es parte de una práctica cultural que se instaló en el siglo XX. No ha desaparecido, simplemente los estilos de transmitir cambian con la programación. Para mi caso muy particular, las FM ya casi no son interesantes de escuchar, a excepción de las retrospectivas que pasan música de mi juventud. Pero soy consciente de que soy parte de una inmensa minoría que debe aceptar que los cambios son parte de la existencia humana y que las radios seguirán muriendo.