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Opinión
miércoles 6 de julio de 2016, 01:00

Fuerte Olimpo: Cuando la realidad supera al discurso

Por Susana Oviedo – soviedo@uhora.com.py
Por Susana Oviedo

A pocos días del informe de gestión del presidente Horacio Cartes ante el Congreso Nacional que como ocurre siempre carece de autocrítica y está escrito en tono triunfalista, el domingo de noche el programa de televisión Algo anda mal mostró una lacerante realidad, con el trasfondo de la miseria humana de un ex intendente, deshonesto y antipatriota.

El programa presentó el aislamiento y las condiciones de abandono en que se hallan sumidos los pobladores de Fuerte Olimpo (Alto Paraguay), particularmente las comunidades indígenas; en perjuicio de estas, Sergio Cuéllar (ANR), el intendente hasta el 2015, presupuestó, entre otras obras, un tinglado, un aula con galería y sanitario, y la provisión de almuerzos escolares que jamás se materializaron. El dinero se utilizó, pero las obras ni los almuerzos nunca existieron.

Las comunidades que debían ser beneficiadas con la plata del Fonacide se encuentran en condiciones de absoluta precariedad. No hay caminos de todo tiempo, ni agua potable, ni energía eléctrica. No se puede desarrollar la agricultura por el suelo anegable. Los alimentos escasean y se compran a precios elevados, cuando llegan a través de alguna embarcación.

Los niños estudian en aulas improvisadas con paredes de madera, sin piso y no tienen sanitarios. Hay situación de hambre, y prácticamente no existen fuentes de trabajo. Los adultos mayores se encuentran en total desamparo, aguardando –como los niños de escuelas, como la de la Misión Santa Teresita– que llegue el almuerzo escolar para el que en el 2015 se destinaron G. 138 millones, suma sobre la que el ex intendente Cuéllar debe dar cuenta.

Utilizar la política para robar el pan a los más pobres es de una mezquindad tal, que la persona que incurre en este tipo de actos tan despreciables debería ser vetada a postularse a cargo público alguno.

El ex intendente traicionó a la patria y se halla impune, por ahora. Si hay algo que ponderar positivamente del Fonacide es que permitió poner en evidencia la calaña de numerosos jefes comunales que ni siquiera están capacitados a utilizar honestamente los recursos que se les confían. También sirvió para revelar los entresijos de la corrupción que involucra a las administraciones municipales con actores del sector privado muy predispuestos a corromperse.

Fuerte Olimpo lleva décadas de abandono, de ausencia total del Estado y de pobreza extrema. Es un cuadro vivo de la pobreza que supuestamente gobiernos anteriores y el actual vencen en los discursos.