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Opinión
sábado 1 de octubre de 2016, 02:00

Es fácil ser Papá Noel con el dinero ajeno

Por Andrés Colmán Gutiérrez - Twitter: @andrescolman
Por Andrés Colmán Gutiérrez

Si tuviesen que pagar de su propio bolsillo los 8.800 millones de guaraníes que significará dar un tercer aguinaldo a los funcionarios del Congreso, ¿serían tan generosos los 69 diputados y diputadas que aprobaron la polémica ampliación presupuestaria del miércoles último?

Obviamente ese dinero no saldrá de sus cuentas bancarias, sino del erario público. Es decir, directamente del bolsillo de muchos trabajadores y trabajadoras que apenas ganan un salario mínimo y que, si tienen suerte, cobran un solo aguinaldo básico en el año.

También del bolsillo de muchos a quienes no les queda otra alternativa que operar en el sector informal, sin percibir ningún beneficio social, ni un solo aguinaldo, pero igual deben aportar al fondo de donde saldrá el dinero para pagar los escandalosos privilegios de la élite estatal.

Así cualquiera. Es muy fácil jugar a ser Papá Noel con el dinero ajeno.

No es que estemos en contra de que los trabajadores ganen mejor y obtengan en lo posible muchos beneficios sociales, no solo tres, sino incluso más aguinaldos. Pero las conquistas tendrían que favorecer a todos los trabajadores y no solo a un sector privilegiado, mientras una gran mayoría es mantenida en niveles de casi esclavitud, trabajadores a quienes se les reprime cuando intentan organizarse, se les niegan sus derechos más elementales y ni siquiera se aumenta aún el salario mínimo.

Lo que indigna es que los privilegios se conceden en un ámbito en que muchas personas acceden a los puestos laborales no por capacidad o méritos, sino por tráfico de influencias, por favoritismo político, por ser correligionarios, amigos, parientes, novios, novias o amantes. O por aceptar cobrar salarios estatales sin siquiera presentarse a trabajar, a cambio de darle un buen porcentaje de ese dinero al legislador o a la autoridad que lo ha conseguido, tal como se ha comprobado en los muchos casos de niñeras de oro, caseros, perlitas, ascensoristas, fotocopiadores y afines, que continúan en la más absoluta impunidad ante la declarada inoperancia o complicidad de fiscales y jueces.

Resulta igualmente indignante que algunos diputados y diputadas de sectores supuestamente más progresistas, como Avanza País y Encuentro Nacional, hayan cerrado filas junto con la mayoría de colorados y liberales en esta movida tan cuestionada por la ciudadanía. Probablemente creen que la gente no tiene memoria. ¡A ver si les demuestran lo contrario!