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Interior
miércoles 6 de julio de 2016, 01:00

Enseñar de manera precaria es una realidad en el asentamiento Mberú

Una de las escuelas de asentamientos indígenas no cuenta con equipamientos y mucho menos con luz ni agua potable. Docente ejerce distintos roles en la institución a falta de personal que la ayude.

Por Raúl Cortese

ALTO VERA

Una fuerte y continua inversión viene desarrollando la Gobernación de Itapúa, en el considerado como uno de los distritos más pobres del país, Alto Verá. Estas inversiones tienen el objetivo de apuntalar los aspectos de mayor necesidad en la zona, salud, educación, caminos, agua potable y acceso a la energía eléctrica. La semana pasada, tres asentamientos indígenas habilitaron nuevas construcciones, que serán destinadas para el comedor de los alumnos, al implementarse el almuerzo escolar. En uno de estos tres asentamientos encontramos a Reina Rodríguez, docente, responsable de la escuela que funciona en el asentamiento indígena Mberú, a varios kilómetros del casco urbano de la localidad de Caronay, y a unos 140 kilómetros de la ciudad de Encarnación. La institución escolar que allí funciona no tiene agua ni luz, Reina Rodríguez debe recorrer 15 kilómetros todos los días, para enseñar, "y cuando llueve no tenemos clases, se suspende porque el estado de los caminos se torna intransitable", manifestó.

La joven docente se convierte en maestra, directora, celadora, enfermera y psicóloga de 48 alumnos del primero al sexto grados, tres funcionan a la mañana y tres a la tarde. "El agua que los niños consumen, la traen de un pozo que ellos llaman ybú (manantial o naciente), y deben de caminar unos 100 metros para llegar a él, y lo mismo para poder limpiar el edificio, acarreamos el agua de un pequeño arroyo", explicaba la docente. Luego de las vacaciones de invierno comentó que con la puesta en marcha del almuerzo escolar, el número de niños que asistirán al colegio ha de aumentar, además que una nueva docente se incorporará a la escuela.

Tienen deserción cero y opina que la merienda escolar es lo que provoca que los pequeños no abandonen la institución. Todos viven cerca del edificio escolar y no tienen que caminar mucho para poder llegar hasta la escuela, debido a que el asentamiento se encuentra a cientos de metros del edificio. "Lamentablemente, no tenemos energía eléctrica y ello frena nuestros beneficios de poder acceder a otras tecnologías que funcionan con electricidad", comentó.

En la ocasión, la docente pidió a las autoridades, la posibilidad de contar con más mobiliarios, ya que el número existente no alcanza para todos los alumnos.

Confirmó que en breve se inician los trabajos para la colocación de un sistema que pueda abastecer de agua potable al edificio escolar.