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Sucesos
domingo 11 de septiembre de 2016, 01:00

En la organización PCC cada tatuaje tiene un significado, según la Policía

El Primer Comando Capital (PCC) es una de las organizaciones criminales más poderosas de la región que nació en San Pablo, Brasil, y que instaló sus bases en Amambay. La Policía informó que uno puede saber la función y jerarquía de uno de sus miembros en base a sus tatuajes.

Los departamentos de Investigación de Delitos y Contra Delitos Económicos presentaron un informe sobre el PCC en Paraguay, y hablaron de que los tatuajes de libres y condenados son utilizados de varias maneras, que pueden ser una forma de identificar el crimen que comete o cometió.

Cuando un miembro tiene un dibujo que, por ejemplo, represente el sicariato de policías ya es citado para ser el ejecutor de algún atentado contra las fuerzas públicas.

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Cada vez más paraguayos ingresan al PCC, que recluta jóvenes dentro y fuera de los penales, y con tatuajes que les identifican como “especialistas” en un tipo de crimen.

RESEÑA. El PCC nació en 1993 en una cárcel de San Pablo con el fin de exigir mejores condiciones de encarcelamiento. La organización incluso tiene un estatuto. Al principio, a modo de financiamiento, empezaron a cometer asaltos a bancos y transportadores de caudales, para luego ingresar en el negocio del tráfico de drogas y armas. Así llegaron a Paraguay.

En la década del 90 el negocio del tráfico de drogas en Amambay era dominado por el Clan Morel, que trabajaba con Fernandinho Beira Mar, líder de Comando Vermelho (CV).

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Pero hubo uno que se reveló a los Morel, y fue Líder Cabral, quien inició una guerra contra el Clan Morel y se benefició de la condena a muerte de Ramón y Mauro Morel por parte de Beira Mar por traición. Así, a comienzos del 2000, el PCC ya tuvo su base en Pedro Juan.

Fue por ese tiempo que apareció Carlos Antonio Caballero, alias Capilo, sicario que se volvió jefe del cartel tras tener la bendición desde la cárcel brasileña, donde estaba Marco Willians Herbas Camacho, alias Marcola, hoy jefe máximo del PCC.

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Capilo dejó en las sombras al CV en Paraguay y se adueñó del comercio, según la Policía, hasta que cayó preso en 2009 en compañía de uno de los principales capos de la mafia, Jarvis Chimenes Pavão, su mayor aliado.

Desde el 2009 surgieron nuevos líderes, pero Jorge Rafaat controló PJC en los últimos años y es por eso que el PCC organizó su asesinato. Rafaat fue asesinado en junio pasado en pleno centro pedrojuanino.

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