22 de agosto
Martes
Despejado
19°
25°
Miércoles
Despejado
24°
33°
Jueves
Mayormente nublado
24°
35°
Viernes
Despejado
23°
35°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
domingo 4 de junio de 2017, 02:00

El trabajador y el verso político

Luis Bareiro – @LuisBareiro
Por Luis Bareiro

Un funcionario público me decía hace un par de días que su salario está congelado desde hace tres años y que las políticas neoliberales de los gobernantes de turno han hundido al sector más pobre de los trabajadores paraguayos.

Me recordó que él no es de los privilegiados del sistema que perciben fortunas por hacer nada, que él no pasa de los ocho millones de guaraníes mensuales.

Le escuché también al ex presidente Nicanor Duarte Frutos hablar de la insensibilidad social de la clase política actual que ha permitido este congelamiento de los salarios. Otros políticos aseguran que si el obrero privado no logra los mismos beneficios que el funcionario público, es sencillamente porque los grandes empleadores para los que trabaja la mayoría se quedan con todos los beneficios del negocio.

A menudo se presentan análisis como estos que parten de una visión minúscula de la realidad y se alimentan de la retórica populista de los políticos para llegar a conclusiones absolutamente erradas. Para pisar tierra nada mejor que los números.

De acuerdo con el último censo del empleo en Paraguay, cerca del millón de personas –el 37% del total de los trabajadores– no tienen empleador; son trabajadores por cuenta propia, sin seguro social ni vacaciones ni feriados. Unas 280.000 son familiares no remunerados, es decir, que trabajan en alguna microempresa familiar (como una despensa) sin salario ni beneficios; y más de 200.000 son empleadas domésticas que trabajan para otros empleados y que ganan muy por debajo del mínimo legal.

En total son cerca del millón y medio de trabajadores (más de la mitad del total del país), de los cuales el 60% gana menos del mínimo legal, pese a trabajar más de 30 horas semanales.

Del grupo de trabajadores que sí tiene un empleador, el de los obreros privados, que son alrededor de 880.000 personas, la mitad trabaja para microempresas que tienen entre 2 y 5 empleados.

El empleador paraguayo tipo no es un poderoso empresario, sino un microemprendedor cuyas ganancias apenas son superiores a las de sus propios empleados.

Los grandes empleadores ocupan solo 7% de los trabajadores del país, unas 62.000 personas.

Y acá viene el funcionario que decía haber quedado al fondo con los trabajadores más pobres del país.

Los empleados del Estado cuyas remuneraciones absorben el 80% de toda la recaudación tributaria representan apenas el 8,5% del total de trabajadores del país. Su ingreso mensual de ocho millones cuadruplica el ingreso promedio del 91,5% del resto de los trabajadores que sobreviven en la durísima realidad del mercado.

Vale la pena recordarle a la acomodada clase política que el trabajador paraguayo tipo no es un burócrata en una oficina pública con horario fijo, vacaciones pagas y un montón de beneficios; es una mujer o un hombre que trabaja por cuenta propia, gana menos del mínimo y labora más de 30 horas semanales, sin seguro médico ni posibilidad de jubilarse.

A ver si alguna vez salen de su nube flatulenta.