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Opinión
lunes 12 de diciembre de 2016, 02:00

El peor mannequin challenge

Sergio Cáceres Mercado – sergio209@lycos.com
Por Sergio Cáceres Mercado

"Esto de quedarse quietos es lo nuestro. Sabemos cómo permanecer en el tiempo sin movernos". Esto me decía un amigo maliciosamente cuando veía uno de estos videos hechos acá para el mannequin challenge, esta nueva moda que globalmente nos obliga a permanecer en nuestros lugares mientras nos filman. Es algo divertido seguramente, pero a algunos, como este amigo mío, les ha sugerido como una metáfora del Paraguay.

¿Estamos como inmóviles a pesar de que la historia-tiempo fluye para otros? Es decir, ¿corre el progreso para los otros, pero no para nosotros? No es la primera vez que una imagen así se le ocurre a alguien. Ya Augusto Roa Bastos imaginó un lugar donde la gente no se movía o se movía extremadamente lento. Era el pueblo-penitenciario de Tevegó. "Lúnico que si son gentes están ahí sin moverse (...) Bultos nomás", relataba al Supremo un anonadado Patiño. Según el amanuense "(...) esos bultos al fin y al cabo no viven como cristianos (...) Han echado raíces en el suelo".

¿De dónde le vino la inspiración a Roa Bastos para imaginarse un lugar así? Es cierto que al Paraguay lo han tenido como lugar atrapado en el tiempo, al menos desde la época de la Colonia. Mientras otras regiones eran prósperas y el cambio era notable, por acá la falta de caminos nos condenaba a la quietud y a la apatía más desesperante. Esta imagen quedó grabada en nuestra literatura, en nuestros cronistas y, de algún modo, en nuestros pobladores. Pero ya no es cierta. Hace mucho que llegó el progreso, solo que el progreso que llegó no es para todos, solo para algunos.

De algún modo esa imagen de eterna quietud se mantiene. El Paraguay ha sido desde siempre una tierra de inequidades y, a pesar de los cambios de infraestructura impresionantes que atestiguan hoy en día, sigue manteniendo a una gran mayoría marginada. Acá puede aplicarse aquella idea de Rousseau en la que se diferencia progreso material de progreso moral. Materialmente el Paraguay avanzó de una forma casi envidiable; moralmente el Roa-Patiño diría: "No se mueven, señor; al menos no se mueven con movimiento de gente, y si por un casual me equivoco, su movimiento ha de ser más lento que el de la tortuga".

Tanta sangre que se ha llevado el río y seguimos en las mismas: inescrupulosos en el gobierno, rodando la rueda eterna del esfuerzo reeleccionario, la mayoría del pueblo apático y atestiguando como son esquilmados por unos pocos. Lo que tenemos que hacer es el peor mannequin challenge. Mientras nos ordenan quedarnos quietos sin nada que hacer, movámonos y cambiemos las cosas, porque de lo contrario seguiremos atrapados como los de Tevegó, inermes en un espejismo que nos dice que estamos bien cuando en verdad es todo lo contrario.