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Revista Vida
lunes 5 de junio de 2017, 11:36

El mandarín en la mira

Es el idioma con mayor número de hablantes en el mundo. Y aunque casi todos ellos viven en Extremo Oriente, hoy, el chino mandarín está atrayendo a personas allende sus fronteras. En Paraguay también está creciendo la cantidad de interesados en aprender este idioma milenario.
Por Carlos Darío Torres
Se suele decir que
aprender otro idioma implica absorber parte de la cultura del país que lo tiene como primera lengua, aseveración que en el caso del chino mandarín parece más que justificada. O al menos eso es lo que piensan muchos de los que optaron por aprender esta lengua que actualmente utilizan para comunicarse más de 1.000 millones de personas, ya sea como primer o segundo idioma.
"Me gusta que basen sus caracteres en sus costumbres", revela Martín Medina (20), estudiante de Ingeniería Eléctrica en la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y uno de los 150 paraguayos que actualmente toman clases de chino mandarín. Él es de los que creen que al aprender el mandarín también se está apropiando de un bagaje cultural milenario.
"Vi un folleto (en la Politécnica) sobre un curso de chino mandarín gratis, era una clase demostrativa. Desde hacía años tenía pensado ser políglota, aprender más de cuatro idiomas, y me dije que esta era una buena oportunidad para hacerlo. Entonces asistí a la clase y me gustó", cuenta sobre su acercamiento a la lengua asiática.
Muy conversado
El chino mandarín es la primera o segunda lengua del 70% de los habitantes de China Popular (que son alrededor de 1.400 millones) y de los 23 millones de Taiwán. Se habla también en Singapur, Tailandia y Malasia y en las comunidades que viven fuera de Asia, como Canadá y Estados Unidos. Hay unos 3,5 millones de chinos fuera de su país de origen.
Los que hablan el mandarín como lengua extranjera son alrededor de 40 millones en todo el mundo. Frente a esta cifra, los 150 estudiantes que hay en Paraguay parecen constituir una cifra insignificante. Pero no lo es tanto considerando que un par de décadas atrás, pocos, seguramente, habrían considerado aprender el idioma de un país tan alejado del nuestro, geográfica y culturalmente.
La tendencia a estudiar mandarín es global y nuestro país no escapa al influjo de los nuevos tiempos. ¿A qué se debe este incremento de interés? "Interés siempre hubo. La cultura oriental es algo que inspira a los extranjeros y Paraguay no es la excepción", afirma Alexander Yui, embajador de la República de Taiwán.
Según el diplomático, su lengua está ganando un lugar de preferencia fuera de su entorno geográfico debido a que aumentó el conocimiento de la gente sobre Asia. Esto es así gracias a la globalización, a las redes sociales y a los medios de comunicación, pero fundamentalmente porque varios países de la región (con China Popular a la cabeza) se han convertido en jugadores importantes en el contexto mundial, sobre todo en el plano económico.
"Entonces, creo que conocer el idioma es un instrumento más de trabajo para ser competitivos a nivel mundial. En algunos países de Europa, por ejemplo, ya se está enseñando el chino mandarín desde la secundaria", acota.
Llegada a Paraguay
En el caso de la Embajada de Taiwán en Paraguay, la legación diplomática empezó a ofrecer, desde el año 1991, becas para que jóvenes paraguayos puedan estudiar en ese país. Desde entonces, 304 compatriotas fueron beneficiados con la ayuda.
"Ahora mismo hay alrededor de 100 paraguayos estudiando a nivel de posgrado y de investigación. Pero no solo acuden a la universidad, sino que también estudian el idioma. Generalmente los enviamos por seis meses para conocer in situ la lengua. Además, cada año más de 50 funcionarios van a Taiwán para cursos de especialización en temas muy variados, como turismo, ambiente, tecnología, etcétera", señala el funcionario taiwanés.
Actualmente, la Embajada de Taiwán ofrece la enseñanza de su lengua en Paraguay en nueve instituciones. "Como segunda lengua hay un interés creciente en el chino mandarín, pero creo que además de las razones mencionadas, también hay un interés cultural. Estamos celebrando 60 años de cooperación y, en ese tiempo, los paraguayos han conocido más sobre la cultura china. Se han radicado muchos taiwaneses en Paraguay y esta interacción genera interés sobre nosotros", agrega Yui.
Pero este entusiasmo por conocer la lengua que más hablan los chinos suele ir de la mano con algún temor inicial a la hora de decidir si tomar clases o no. "Los idiomas asiáticos, y particularmente el chino mandarín, son completamente diferentes a los idiomas occidentales", advierte el embajador. "No es alfabético, es otro sistema, como el coreano y el japonés. La pronunciación es muy específica", adelanta Avelina Liu, agregada cultural de la Embajada de Taiwán.
La principal característica del chino mandarín y la que lo diferencia de los idiomas occidentales es que se trata de una lengua tonal; esto es, los diferentes tonos —existen cuatro principales— pueden cambiar el significado de una palabra, aun cuando la pronunciación y la ortografía sean las mismas o muy parecidas.
Pero aprender los diferentes tonos es fundamental para hablar correctamente el idioma. David Colmán (27) estudia Ingeniería Informática en la Politécnica y ya es un avanzado cultor del mandarín. Sobre la particular importancia de los tonos, considera que eso es lo más difícil de la lengua. "Por ejemplo: m a en español se pronuncia ma, pero en chino, según el tono, puede significar caballo. ¿Te imaginás decirle a tu mamá: 'Caballo, ¿qué estás haciendo?'. Acá no estamos acostumbrados a ese lenguaje tonal", explica.
Gramática sí
Una idea errónea sobre el idioma chino, bastante difundida en otros lugares del mundo, es que carece de reglas gramaticales, lo cual no es cierto. Como en todas las lenguas, existen normas, aunque son muy diferentes a las de los sistemas occidentales. Por ejemplo, se usan elementos gramaticales como los clasificadores, la prominencia del tema y la preferencia por los aspectos, que no se emplean en castellano, lo que puede resultar muy complicado para los estudiantes.
Además, a diferencia de otros, el idioma chino es muy analítico. No hay reglas complicadas de conjugación, de concordancia, de género, de número o de tiempos. Casi todas las palabras se componen de sílabas sueltas que luego se combinan para formar palabras compuestas, lo que hace que construir frases resulte relativamente sencillo.
Otra dificultad es la escritura, aunque el estudiante occidental tiene la posibilidad de aprender el idioma mediante el pinyin, que es el alfabeto chino romanizado. Esto no significa que se deje de lado el uso de los caracteres propios de la lengua china, que son ideogramas, con su propias reglas de escritura que, una vez aprendidas, no son tan difíciles de entender.
"Cuando empezamos lo hicimos hablando, la profesora nos decía cosas y su significado. Era más o menos sencilla la parte de hablar. Sin embargo, la parte de la escritura me asustó al principio, pero después de ir practicando, te das cuenta de que no es tan complicado como uno piensa", asegura Martín Medina.
Existen alrededor de 50.000 caracteres chinos, pero muchos de ellos rara vez, o nunca, se utilizan. Según la BBC, una persona educada, hablante de mandarín, conoce solo 8.000 caracteres, pero para manejarse en el día a día y poder leer el periódico, basta con conocer 2.000 de ellos. "Algunos caracteres son combinaciones de otros y entonces no es necesario conocerlos todos, sino solo los básicos, las raíces, y entender cómo se unen para crear otras palabras", añade el joven estudiante.
Es una lucha
"Difícil, pero no tanto", parece ser el rótulo que califica al chino mandarín. Lidiar con él responde a fórmulas de carácter personal, de acuerdo con la opinión de David Colmán, quien para aprender mejor el lenguaje trató de crear lo que llama "su propio ambiente de chino". "Por ejemplo, tomé el desafío de poner mi Facebook en chino, también mi WhatsApp y crear este ambiente. Podemos hacer esa recreación para ir practicando día a día. Acá no hay muchas personas que puedan hablar chino, pero afortunadamente está creciendo el número de lugares donde dan cursos", agrega.
"Antes se decía: 'Esto es chino para mí' para referirse a algo difícil de comprender. Pero hoy en día, si bien hay una barrera, los becarios paraguayos que van a Taiwán cumplen un año de chino intensivo y lo hablan. Y después deben estudiar cuatro años de universidad en chino. Y lo hacen, porque la mayoría se gradúa. Quiere decir que es posible y no tan complicado como se cree", asevera el embajador Yui.
La experiencia de los estudiantes paraguayos revela que llegar a hablar en chino mandarín, al menos en lo básico para comunicarse, no requiere de demasiado tiempo. Lidia Vysokolán de Marín tiene una hija, María Belén (23), que estudia Relaciones Internacionales en Taiwán, desde hace tres años. "En seis meses ella pudo manejarse por todo Taiwán en taxi y en las universidades sin ningún problema", cuenta.
¿Recomendarían estudiar chino mandarín? Nuestros entrevistados coinciden en que sí. "Es un buen idioma, que te inculca mucho de su cultura", sintetiza Martín. "Es conocer otra cultura, pero también adquirir lo más novedoso. Todas las innovaciones tecnológicas salen de esa parte del mundo. Entonces, conocer la lengua ya es una ventaja muy grande", recalca Yu. Y como afirma el diplomático, si es el idioma más hablado en el mundo, no puede ser tan difícil.

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Dónde aprender
• Facultad Politécnica de la UNA.
• Facultad de Ciencias Jurídicas y Diplomáticas de la UC.
• Universidad de Integración de las Américas.
• Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP).
• Centro de Capacitación General Bernardino Caballero de la ANR.
• Centro de Estudios de Idiomas del Ejército (CEIE) del Comando de Institutos Militares de Enseñanza del Ejército.
• Instituto Superior de Idiomas del Ministerio de Defensa Nacional.
• Academia Diplomática Consular Carlos Antonio López.