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martes 3 de enero de 2017, 01:00

¿Dónde está el niño?, ¿dónde el pesebre?

La Navidad ya pertenece al recuerdo del año 2016. Y permítanme dos preguntas.

En nuestras casas , ¿dónde está el niño?, ¿dónde el pesebre?

Me dirán que en el Nacimiento sobre una mesa, toda decorada. Una obra de arte con todos los detalles.

Y es verdad, y eso me da mucha alegría.

Recuerdo que en el Bañado Sur un año hicimos un concurso de pesebres. Fue un fracaso. No porque hubiera pocos, sino por todo lo contrario. Eran centenares de pesebres. Nos faltó tiempo para verlos todos. Todos valían. Es que hacer un pesebre hogareño pertenece a nuestra cultura paraguaya. Y repito: eso me da mucha alegría.

Pero, con las preguntas del título me estoy refiriendo a otro tema.

¿No les parece que los cristianos deberíamos también explicitar más de otra manera (una oración familiar, la asistencia a la misa el 24, un gesto colectivo de solidaridad, el invitar a una familia pobre a sentarse en la cena con nosotros, el ayudar con algo mejor de comer a quien esa noche tendría poco etcétera… etcétera…) el significado profundo de ese niño y de ese pesebre en la noche de Navidad?

El “niño” significa que en “la plenitud de los tiempos” Dios se acercó como un recién nacido a los seres humanos, para que en adelante lo sintiéramos más cercano en este hacer realidad de su Reino.

En cada Navidad deberíamos tener cursos, retiros, oraciones y actos sobre el significado de lo que significa Enmanuel (Dios con nosotros) en medio de tanta superficialidad, tantas adversidades, tanta lucha por un nuevo Paraguay esta cercanía divina es superprovechosa.

El “pesebre” significa un llamado de atención sobre quienes son los preferidos de este Dios cercano: los empobrecidos de todo tipo en el mundo.

En cada Navidad deberíamos fijar políticas públicas y privadas para hacernos felices, comenzando por los que menos tienen.