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Opinión
viernes 2 de junio de 2017, 02:00

Dígame licenciado

Carolina Cuenca
Por Carolina Cuenca

Muchas ideas y sentimientos se agolpan en la cabeza al ver en la foto de tapa del diario de ayer a los estudiantes acongojados de la suspendida Unasur. El Consejo de Educación Superior (Cones) le pidió a la Universidad respetar la carga horaria de las carreras inhabilitadas, la pérdida de tiempo y dinero generan frustración en el estafado estudiantado, y a los ciudadanos que estamos fuera nos escandaliza que se haya podido abrir siquiera una universidad sin bibliotecas especializadas, laboratorios, suficiente personal capacitado y otros "insumos básicos". ¿Cuántas universidades en estas condiciones o en otras similares pero más veladas lanzan licenciados y personas con otros títulos de grado al mercado laboral sin la debida preparación?... En fin, una tragedia con matices de realismo mágico, digna de ser relatada con la altura de los finados don Roa o don Gabo.

Es una pena lo que les pasó a los estudiantes de Unasur, pero creo que el Cones no debe ceder para abajo, sino más bien aprovechar esta ingrata situación y marcar bien las pautas para intentar tirar para arriba en la formación superior. Porque esta situación solo es la punta del iceberg de una cadena de mediocridad que afecta gravemente a nuestro país.

Amigos, hay que dignificar la oferta educativa y también hay que hacer causa común con la justicia, más allá de la sensibilidad que nos produce la situación personal de los ahora afectados. También la sociedad debe hacer su mea culpa porque a veces estamos muy inclinados a aceptar en silencio lo que la conciencia nos reclama a gritos: la impertinencia de otorgar o recibir títulos universitarios a mansalva sin la adecuada preparación. ¿Recuerdan el caso de nuestro parlamentario multitítulos? Ese es solo un ejemplo gracioso.

Ese asunto del estatus que genera el título universitario no nos puede llevar al irrealismo de generarlos sin contrapartida de excelencia corroborada. ¿Por qué más bien no diversificar la oferta de la educación terciaria no universitaria para aquellos que solo pueden estudiar unas pocas horas a la semana y necesitan una salida laboral a mediano o corto plazo?

No es necesario que todos seamos licenciados o doctores para ser paraguayos de primera. Esta mentalidad debe cambiar. Así también debe cambiar esa práctica de intentar obtener los mismos beneficios de los que se esfuerzan el doble siguiendo el camino angosto del péichante.

Este tema me recuerda el argumento de la película argentina El ciudadano ilustre, protagonizada por el premiado Oscar Martínez, la cual cuenta la historia de un supuesto escritor argentino residente en Europa y ganador del premio Nobel de Literatura, cuyos escritos retratan la vida de su pueblito natal y al que no ha regresado desde que era joven. Luego de su triunfo internacional lo invitan a viajar a su pueblo y recibir el máximo galardón de Ciudadano Ilustre. Él acepta la invitación y todo va bien mientras se somete a las formas. Pero algunos incidentes mostrarán la fragilidad de este reconocimiento que al final se basa más que nada en apariencias e hipocresías. Como el filme, es hora de hacer un llamado a la honestidad.