30 ago. 2025

Con aulas agrietadas y clausuradas dan clases en 2 escuelas capitalinas

La popular escuela Pedro P. Peña de la zona del Mercado 4 y la institución Ignacio A. Pane tienen graves problemas edilicios. Las directoras claman por obras de infraestructura para paliar esta situación.

Es la hora del receso y la mayoría de niños y niñas escoge jugar a la pelota. El fútbol y el vóley son dos opciones para aprovechar el amplio espacio que ofrece la institución educativa de gestión oficial, ubicada en el barrio San Vicente de Asunción. Son también canchas que están más alejadas de las aulas con grietas en las paredes, los oscuros pasillos apenas iluminados y los deteriorados pisos que se asemejan a los baches que pululan en las calles de la ciudad.

Alrededor de 300 alumnos están matriculados en la escuela Pedro P. Peña de San Vicente, uno de los centros escolares más conocidos en la capital.

La directora del local, Graciela Saldívar, indicó que desde que se creó la ley del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide) y su vigencia en el 2013, presentan proyectos de microplanificación para conseguir reparaciones.

Sin embargo, no recibieron respuesta favorable de parte de las autoridades hasta la fecha. “Los técnicos del MEC siempre vienen, sacan fotos y toman medidas, pero todo queda ahí", aseguró la educadora.

Comentó que a través de la autogestión están adquiriendo equipos de aire acondicionado para lograr un mejor ambiente en las clases.

El problema es que encarar otros dramas como el cambio del piso es muy costoso.

“Organizamos polladas, ferias o eventos sociales para conseguir recursos y comprar los equipos de aire acondicionado”, contó una profesora de la Escolar Básica.

El mal que afecta a decenas de escuelas de la capital y de Central no está ausente en la institución: El kupi’i. Las aulas afectadas por las termitas y las rajaduras de las paredes son nueve.

Otro caso. Un pabellón clausurado, un aula móvil y la instalación en general en ruinas se ve en la escuela Ignacio A. Pane, al otro lado de la capital, en el barrio Republicano. Con muchos problemas y una toma de la institución por parte de los padres a inicios del año lectivo se iniciaron las clases en el establecimiento.

El drama surgió precisamente por el caos en la estructura, cuando casi 10 aulas se clausuraron una semana antes del inicio de las clases. Con el traslado de la directora anterior y la nueva gestión, las aguas se calmaron. Las clases se desarrollan con normalidad, pese a la pésima calidad del edificio.

“Estamos aguardando la ejecución de los fondos por parte de la Municipalidad de Asunción, esperamos que el año que viene podamos estar en mejores condiciones”, expresó la directora general, María Cristina Ramírez.

Intentamos comunicarnos con el director del Fonacide de Asunción, el ingeniero Christian Meyer, para consultarle sobre los proyectos para este curso lectivo, pero su teléfono celular estaba apagado. Los últimos datos de la Comuna indicaban un ratio de 10 a 15 obras anuales en las escuelas capitalinas de gestión oficial.

Tenemos pisos destrozados y el techo averiado en algunas zonas de la escuela. Necesitamos de refacciones urgentes. Graciela Zaldívar, directora del Pedro P. Peña


Amplían montos para mejorar colegios
La ampliación de los montos establecidos por licitación para mejoras en varias instituciones educativas fue aprobada por la Junta Municipal de Asunción.
La primera de ellas se refiere a la obra de remodelación de la Escuela Don Luis Braille, a cargo de la Constructora La Fortaleza, empresas unipersonal de Andrés Torales Florentín, cuyo costo de incrementa en G. 301.575.201, un 20% más del contrato original, llegando a un total de G. 1.809.595.209, que ya incluye el IVA.
Asimismo, el cuerpo legislativo comunal autorizó al aumento de la cifra para encarar la construcción, reparación y ampliación de los colegios Pablo L. Ávila y Vicepresidente Domingo Francisco Sánchez por una suma de G. 172.778.860, que corresponde al 19,77% del monto del contrato principal. Con ello, este trepa a G. 1.046.637.637, con IVA incluido, en la que se establece un plazo de ejecución de la obra en 30 días más, con lo que se totalizan 180 jornadas hábiles.