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Economía
domingo 28 de agosto de 2016, 01:00

Brecha de hasta 7.000% entre el valor fiscal de tierras y el mercado

A pesar del reajuste hasta cuatro veces de los valores fiscales de los terrenos rurales a principios de año, el desfase entre el precio de mercado de las tierras más productivas del país y el valor fiscal asignado para el pago del impuesto inmobiliario demuestra que la brecha sigue siendo muy grande.

Con el nuevo Decreto 5775/16 emitido por el presidente de la República, Horacio Cartes, que disminuye nuevamente los valores fiscales de las tierras rurales, la brecha seguirá siendo exponencial.

Caso Filadelfia. El intendente de Filadelfia, Holger Bergen, señaló que el tributo en concepto de impuesto inmobiliario es irrisorio a nivel país y que con el nuevo decreto que baja nuevamente el impuesto, rectificando los valores establecidos en el Decreto Nº 4646/15, “la carga tributaria es ridícula para los propietarios”, reclamó.

Bergen explicó que en Filadelfia, en el 2007, los valores fiscales de las tierras, dependiendo de la zona, oscilaban entre 21.524 y 55.385 guaraníes por hectárea. En tanto el valor del mercado de esas tierras variaban entre 500.000 y 3.000.000 de guaraníes por hectárea.

La diferencia entre los valores establecidos para fijar el impuesto inmobiliario y la cotización de esas tierras en el mercado oscilaba entre 2.222 y 5.316%.

En el 2016, con el nuevo decreto, los valores fiscales de esas mismas tierras se sitúan entre 110.000 guaraníes y 270.000 guaraníes por hectárea. Y los valores de mercado van de 2.500.000 guaraníes a 10.000.000 de guaraníes.

En el presente escenario, la diferencia entre el valor fiscal y el de mercado de esas tierras oscila entre 2.172% y 3.603%, lo que significa que el impuesto inmobiliario está lejos de corregir la brecha entre el precio fiscal y el precio real de los inmuebles en Filadelfia, en desmedro de los ingresos municipales.

Caso San Estanislao. En el caso de San Estanislao, Departamento de San Pedro, que también se ve afectado por el nuevo decreto, un terreno de 9 hectáreas, en zona rural, tiene un valor fiscal de 1.416.980 guaraníes, lo que da un promedio de 157.442 guaraníes por hectárea. Sin embargo, el valor de mercado de ese mismo terreno ronda los 100.000.0000 de guaraníes, es decir, más de 11.000.000 de guaraníes por hectárea. La diferencia es de 6.957% entre el valor real y el valor fiscal.

La concejala de San Estanislao, Virginia Candia, manifestó que de aplicarse el Decreto 5775/16 los valores fiscales serían más irrisorios de lo que se establecieron a principios de año.

“Catastro sacó a principios de este año nuevos valores fiscales en donde establece que, por ejemplo, un terreno de nueve hectáreas en Santaní vale 1.400.000 guaraníes. Sobre ese valor el Municipio cobra el impuesto inmobiliario, pero el valor del mercado de ese mismo terreno es de 100 millones”, indicó Candia, al momento se insistir en que “es muy poco lo que recaudan los municipios en materia del impuesto”.

Para los intendentes, la disminución del impuesto inmobiliario para las zonas rurales es una medida que perjudicará directamente a los municipios más pobres y fue tomada sin consultar con las municipalidades que son los recaudadores del impuesto.

Catastro (SNC) argumentó que la reducción se debió principalmente a que en varios municipios hubo altas tasas de morosidad, en especial de los pequeños productores. Intendentes alegan que son los grandes productores quienes no pagaron sus impuestos.