Eran las 20.15 del domingo cuando el camino a la ciudad de Capiatá fue distinto para un ciudadano, que no esperaba encontrarse con esa escena al abordar un colectivo de la Línea 27.
Pero la magia de la lectura logró que un adolescente ingrese a un mundo diferente, lejos del ruido del caótico tráfico sobre la ruta 2 Mariscal Estigarribia, de la gente que viajaba parada en el bus, de la cumbia que “armonizaba” el viaje y del sonido del motor de un micro chatarra.
No se sabe el motivo de su lectura ni por qué escogió un libro de Química. El pasajero que compartió la imagen en las redes sociales estimó que el joven debía rendir un examen en febrero o tal vez se estaba preparando para ingresar a la universidad.
Lo cierto es que el estudiante se robó las miradas de todos en el micro. El autor de la imagen contó que eligió sentarse en ese lugar, cerca del chofer, porque antes una mujer había subido con su bebé en brazos y él le cedió su asiento. El protagonista de la fotografía marcó la diferencia y usó su tiempo en la lectura hasta llegar a destino.
“En Paraguay hay futuro”, concluyó el usuario de Facebook, quien compartió su experiencia de un domingo cualquiera en una Línea 27.