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“Ya se está identificando una vacuna específica contra la delta”

  ENVÍO. Representante regional de Pfizer señala que intentarán agilizar la provisión de dosis al Paraguay. RÁPIDO. En alrededor de 100 días, el fabricante dice poder desarrollar versiones contra nuevas variantes. REFUERZO. El rol de una eventual tercera dosis se piensa para evitar que decline nivel de anticuerpos. DESIGUAL. Complejidad logística y desconfianza a la plataforma sintética influyeron en acaparamiento.

–Ahora se prevén envíos semanales y nosotros necesitamos ya todo el millón de dosis adquirido para agosto. ¿Cuán posible es que llegue todo de una vez?

–La urgencia la estamos viendo en todos los países y también en Pfizer, de hacer los mayores esfuerzos para tener la mayor producción de las vacunas lo antes posible. En ese punto, estamos pretendiendo llegar a 3.000 millones producidas para fin de año; ya entregamos casi 900 millones dosis. Y nuestro compromiso con el Gobierno de Paraguay es avanzar y acelerar en eso lo más posible, contemplando las dificultades o los cuellos de botellas que hay a nivel global. Tanto en el contrato que tenemos ahora, seguimos en conversaciones para lo que resta del año y para el futuro.

Creo que uno de los ejes importantes que estamos trabajando con Pfizer es seguir desarrollando la vacuna y en eso hay tres ejes importantes: uno, es si llega haber una necesidad de una dosis de refuerzo porque lo que se está viendo es que empieza a bajar con el tiempo un poco la eficacia de la vacuna. Entonces, estamos realizando estudios clínicos para evaluar un eventual rol de nuestra vacuna en los refuerzos y eso es también lo que se viene para el año que viene.

El segundo eje –que es fundamental y que escuchamos en todos lados– es las variantes específicas que empiezan a surgir del virus. Si bien la vacuna actual todo indica que es eficaz contra el virus, aunque probablemente con una menor capacidad de generación de anticuerpos, Pfizer tiene la capacidad de generar una vacuna específica para una variante en alrededor de 100 días. Eso creemos que puede llegar a ser importante en la medida en que avance la pandemia.

Y el tercer eje es la evolución en los rangos etarios. Hoy, la vacuna Pfizer tiene evidencias a partir de los 12 años, pero ya está en estudio desde los seis meses de edad hasta los 11 años. Entonces, en este contexto, estamos en contacto con el Gobierno de Paraguay para ver cuál es el rol de la vacuna de Pfizer no solo este año, sino para el próximo.

–¿Es factible o no que podamos contar con todo lo adquirido para el mes de agosto?

–Estamos haciendo nuestros mayores esfuerzos para acelerarlo lo más posible. En cuanto vemos oportunidades de acelerar entregas, eso lo hacemos y tienen nuestro compromiso. Pero la realidad es una situación compleja de suministro a nivel global como para poder acelerar tanto las entregas.

–Acá se está expectante de la llegada de otro millón para completar el esquema de vacunación que es de 21 días. ¿Qué volumen de envíos podría hacer la Pfizer?

–El volumen semanal que vamos entregando es algo que vamos acordando con el Gobierno, con base también en las capacidades que tiene Pfizer. Pero también están las conversaciones abiertas como para poder ampliar esos números, obviamente, lo antes posible. Pero hoy lamentablemente no puedo darte informaciones específicas al respecto.

–¿Qué ventajas ofrece frente a las otras, la vacuna ARN mensajero?

–Hay tres tipos de vacunas principalmente, después hay otra. Pero las que están circulando ahora son las de virus vivo inactivado, otras vacunas vectoriales y la tercera que tienen ahora Pfizer y Moderna que son de ARN mensajero. Una de las diferencias grandes es que las dos anteriores son vacunas biológicas que necesitan un medio de cultivo para poder generar la vacuna, aislarla, individualizarla y todo esto es un proceso que lleva tiempo y que no es tan fácil de replicar de un sitio a otro porque las condiciones mínimas de estos cultivos varían en definitiva de cómo van a responder las vacunas.

Las vacunas de ARN mensajeros son sintéticas. Es más fácil y rápida de hacer y también más fácil de replicar la manufactura en otros sitios. Y eso lo que nos permite es tener mayor velocidad de reacción; por esto que ante una cepa nueva, se podría tener una vacuna nueva contra esa cepa en alrededor de 100 días por la velocidad y el pragmatismo de este tipo de plataformas.

–¿Esto significa que de aquí a tres o cuatro meses se tendrá una nueva versión de Pfizer?

–Ya se está estudiando una versión ante la variante que circulaba en Sudáfrica. Todavía no pasamos a la clínica, o sea, no se está probando en personas todavía; pero ya se está identificando una vacuna específica contra la delta.

–¿Esa vacuna ya se tendría en alrededor de 100 días?

–Obviamente, si el estudio clínico sale bien y todos los entes regulatorios la aprueban y los gobiernos si la consideran que cumple todos los requisitos, en alrededor de 100 días estaría disponible.

–¿El tiempo de inmunidad que otorga la Pfizer de cuánto es ?

–No se sabe a ciencia cierta. La última información que tenemos hoy es un corte a los seis meses, luego de la segunda dosis y se observaron rangos de eficacia todavía muy elevados, pero sí que empezaron lentamente a declinar. Y eso para la enfermedad porque en los ensayos clínicos dividimos lo que es enfermarse con una enfermedad leve o lo que es hospitalización y muerte y en esos últimos casos, sí siguen siendo prácticamente niveles muy altos. La eficacia se mantiene alta (para evitar formas graves de la enfermedad), pero se ve que empieza a declinar lentamente; por eso ese rol que estamos haciendo el estudio clínico ahora para evaluar cómo va evolucionando eso y qué rol tendría una dosis de refuerzo.

–¿Eso sería ya el próximo año?

–Eso sí. Si los estudios dan bien, esperamos tener ya para el año que viene resultados y poder compartirlos con la comunidad científica.

–Decías que declina un poco el nivel de anticuerpos, pero hay también inmunidad de memoria a nivel celular. ¿Qué me podés comentar al respecto?

–Hay dos mecanismos grandes de lo que es cómo responde el cuerpo al virus, cuando se tiene inmunidad. Uno son los anticuerpos y lo otro es la inmunidad celular. Y nosotros con Pfizer estamos haciendo estudios de inmunogenicidad que envían los anticuerpos y el otro tipo de inmunidad es más difícil de medir. Pero lo importante al final del día es medir la eficacia, cuánto previene la enfermedad más allá del nivel de anticuerpos. Y eso son los números que estamos compartiendo normalmente; cuánta gente menos se enferma por vacunarse, independientemente de que haya sido por anticuerpos o por inmunidad celular.

–¿Qué nivel de eficacia tiene la vacuna hoy frente a la delta?

–La información que tiene Pfizer es información de inmunogenicidad, que es número de anticuerpos y que si bien se vio un nivel de anticuerpos menor al que genera la cepa original, estos todavía están muy por encima de lo que son los anticuerpos de una persona que tuvo la enfermedad. Eso es más de laboratorio. Después en distintos países están viendo lo que ocurre en la vida real y ahí varían. En el Reino Unido, recientemente, estaban comentando que la eficacia para la delta de nuestra vacuna sería de alrededor del 88%; en Israel sería aparentemente un poco más baja; pero eso es para la enfermedad leve. Para la enfermedad grave –como había comentado antes–, sigue estando en niveles más altos.


En cuanto vemos oportunidades de acelerar entregas, lo hacemos y tienen nuestro compromiso. Pero la realidad es una situación compleja de suministro a nivel global como para poder acelerar tanto las entregas.


Perfil
Nicolás Vaquer
Médico graduado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Gerente general de Pfizer Región (Argentina, Uruguay y Paraguay) desde diciembre del 2018. Se inició en Pfizer, en el 2006, como coordinador de Medicina Científica y luego fue gerente de Unidad de Oncología en Argentina.


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