Editorial

Victoria electoral no debe evitar rendir cuentas ante la Justicia

La victoria en las urnas del candidato colorado Óscar Nenecho Rodríguez, nuevo intendente municipal electo de Asunción, al igual que las victorias de otros candidatos en otras localidades del país, también acusados de presuntos hechos de corrupción, no deben ser utilizadas como una coraza política para favorecer la impunidad. Las graves denuncias que se han conocido en días previos a los comicios deben ser debidamente investigadas por la Fiscalía y por todos los organismos de control, hasta ser esclarecidas totalmente, sin perjuicio de los resultados políticos. Más allá de los análisis y las consideraciones sobre el nuevo mapa político que surge de estas elecciones, el sistema democrático debe perfeccionar sus sistemas de vigilancia y transparencia sobre la gestión pública y los ciudadanos deben seguir siendo los mejores contralores acerca de cómo se gasta el dinero.

Las elecciones municipales del domingo se han cumplido con buena participación electoral, arrojando algunos resultados que eran esperados y otros que constituyeron hechos novedosos, pero que reafirman el ejercicio democrático ciudadano.

En Asunción, tal como presagiaban algunos sondeos, resultó ganador el candidato del Partido Colorado, Óscar Nenecho Rodríguez, a pesar de los indicios sobre graves hechos de presunta corrupción durante su anterior gestión, que salieron a luz en días previos a los comicios.

Entre otros hechos significativos, en Ciudad del Este obtuvo una aplastante victoria el candidato independiente y ex intendente anterior, Miguel Prieto, el mismo que había liderado el proceso de movilización ciudadana que puso fin a 17 años de reinado del llamado clan Zacarías. A pesar de todos los recursos que se movilizaron desde el Partido Colorado y en especial desde el movimiento político liderado por el ex presidente Horacio Cartes, para apoyar al candidato colorado Ulises Quintana, procesado por su vinculación con un capo narco, la población esteña siguió apoyando a Prieto. Singulares victorias de grupos opositores y ciudadanos también se dieron en Hernandarias, Presidente Franco y Minga Guazú, en la misma región.

En Encarnación, otra de las ciudades claves del país, el anterior intendente, Luis Yd, obtuvo una importante victoria al frente de una alianza de partidos y movimientos, que permite su reelección como intendente municipal, consolidando su anterior hazaña política de haber derrocado a una casta de caudillos colorados que venía gobernando la región desde hace varias décadas.

También se consolidan importantes victorias liberales y de alianzas ciudadanas en Guairá y Cordillera, mientras en la ciudad de Concepción, región emblemática del PLRA, el Partido Colorado pudo conquistar finalmente el poder local.

De los 261 distritos del país, 160 quedaron en manos coloradas. La ANR contaba con 147 municipios donde había ganado un intendente y ahora logró conquistar 13 más. El Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), que contaba con 75 intendentes, ahora solamente logró conquistar 60, perdiendo así 15 intendencias municipales. Las alianzas electorales que aglutinaron a varias agrupaciones, que ya contaban con 25 intendencias, ahora lograron conquistar un total de 37 cargos de intendentes, lo cual implica un aumento de 12 intendencias.

La victoria en las urnas del candidato colorado en Asunción, al igual que las victorias de otros candidatos en otras localidades del país, también acusados de presuntos hechos de corrupción, no deben ser utilizadas como una coraza política para favorecer la impunidad.

Las graves denuncias que se han conocido en días previos a los comicios deben ser debidamente investigadas por la Fiscalía y por todos los organismos de control, hasta ser esclarecidas totalmente, sin perjuicio de los resultados políticos. Más allá de los análisis y las consideraciones sobre el nuevo mapa político que surge de estas elecciones, el sistema democrático debe perfeccionar sus sistemas de vigilancia y transparencia sobre la gestión pública y los ciudadanos deben seguir siendo los mejores contralores acerca de cómo se gasta el dinero.

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