Por Rosalía Ciciolli
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ERIC JERVAISE ES UN FOTÓGRAFO FRANCÉS, RADICADO EN MÉXICO DESDE HACE VARIOS AÑOS. En ese país desarrolló la mayor parte de su vida profesional detrás de una antigua cámara Kodak Panoram nº4 del siglo XIX. El profesional comenta que prefiere realizar las tomas con esa auténtica pieza de museo porque le proporciona un registro panorámico y global del lugar que busca inmortalizar.
Jervaise llegó a Paraguay a finales de 2007, invitado por el representante diplomático francés en nuestro país, Gilles Bienvenu, quien, fascinado por la particular belleza del paisaje autóctono paraguayo -tan desconocido en Europa y otros lugares del mundo-, le solicitó que hiciera fotos de la vida cotidiana en la ciudad y el campo, a lo largo del territorio nacional.
Fue así que el fotógrafo francés inició en esa época una residencia artística en nuestro país, invitado por la Embajada de Francia para formar parte del proyecto Fotografiar el paisaje paraguayo, coordinado por Bienvenu.
“La residencia consistió en presentar mi trabajo fotográfico en una exposición sobre paisaje francés en la Manzana de la Rivera, ofrecer una conferencia sobre historia de la fotografía, impartir un curso de técnicas antiguas y realizar un cuerpo de imágenes sobre el paisaje paraguayo”, explicó Jervaise desde México.
Tras varios meses de recorrer localidades del país y hacer fotografías, al tiempo de interiorizarse más a fondo de la forma de ser y vivir del paraguayo, Jervaise condensó toda la experiencia retratada en un libro que lleva por título Reflexión panorámica sobre el paisaje paraguayo, presentado en diciembre pasado. En esta entrevista, Jervaise cuenta su experiencia.
-¿Cuál fue el objetivo perseguido con este trabajo?
-La agenda principal de la residencia fue dar a conocer el paisaje paraguayo. Y más que perseguir un objetivo, fue descubrir un patrimonio natural muy rico y poco reconocido.
-¿Cuánto tiempo le llevó hacer las fotografías?
-Sobre el terreno un poco más de un mes, febrero-marzo 2008, y 3 meses más para el procesado, el ordenamiento y selección. Con la publicación del libro Reflexión panorámica sobre el paisaje paraguayo en diciembre de 2008 considero trabajamos a un excelente ritmo.
-¿Qué técnicas utilizó para hacer las fotografías?
-Hace 10 años que utilizo una cámara del siglo XIX, una Kodak Panoram n°4. Las fotografías panorámicas, es decir fotografías con un muy ancho ángulo de vista, me dan el registro detallado que me gusta.
-¿Por qué decidió elegir esa cámara y dejar de lado la alta tecnología actual?
-Es una pregunta recurrente que muchos se hacen. La calidad de mis fotografías son propias de la cámara que uso, si usara otra las fotografías serían diferentes. Al fin y al cabo con una tecnología u otra, aplico una investigación previa; una histórica y artística del lugar que voy a conocer. En el momento de la toma estoy atento al entorno, las circunstancias, me abro a la sorpresa. Soy un observador que escoge el tema y un experimentador que comprueba una hipótesis inicial, en este caso el valor del paisaje paraguayo. Quiero registrar con mi fotografía el mayor número de detalles y de circunstancias.
-¿Cómo fue para usted la experiencia de trabajar en Paraguay y estar más de cerca de su paisaje y su gente?
-A esta explicación realista que mencioné se suma una aproximación exaltada por la emoción de conocer un entorno diferente. En esta faceta sentí la subyugación del misterio. Agradezco esta experiencia emocional por encima de la razón al paisaje paraguayo y a su gente.