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Tensión interna en oficialismo argentino por investigaciones

 

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BUENOS AIRES - ARGENTINA

La diputada nacional oficialista de Argentina Elisa Carrió arremetió con dureza por primera vez contra el presidente Mauricio Macri, en medio de un escándalo por corrupción que involucra a funcionarios del gobierno anterior y a influyentes empresarios, publicó ayer el matutino La Nación.

“Perdí la confianza en el presidente”, dijo la legisladora en una nota publicada por el diario nacional, al tiempo que enfatizó sentirse desilusionada con él, aunque se comprometió a garantizar la gobernabilidad y a no irse de la coalición Cambiemos, que gobierna el país sudamericano desde diciembre de 2015.

El malestar de Carrió vino de la mano de recientes cambios en la oficial Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), donde ella atribuye el desplazamiento de personal de su confianza bajo la hipótesis de no querer colaborar con la Justicia para que avance sobre la investigación de casos de corrupción durante el mandato de Cristina Fernández.

Este escándalo estalló en agosto por las copias de cuadernos con anotaciones que llevaba el chofer de un ex funcionario, en los que detallaba supuestos pagos que empresas de la construcción realizaban para ser favorecidas en contratos con el Estado.

La Justicia de Argentina acusó formalmente el mes pasado a la ex presidenta Fernández de Kirchner de formar parte de una asociación ilícita que recibía sobornos de empresarios y solicitó su detención, aunque su inmunidad parlamentaria impediría que vaya a prisión.

Carrió plantea la hipótesis de que la AFIP no contribuye con el juez ni el fiscal de la causa conocida como la de “los cuadernos”, con el fin de proteger a la familia empresarial del propio presidente Macri.

La coalición de Gobierno argentino tiene en la centenaria Unión Cívica Radical (UCR) a la otra pata del acuerdo, para afrontar una idea liberal que no puede sacar al país de una grave crisis económica.

Argentina afronta una muy alta inflación, que para analistas privados superará el 40 por ciento anual a fin de 2018, a lo que se suma una notoria tendencia a la recesión económica con despidos, más incremento de la pobreza e indigencia, lo que hace temer por algún eventual estallido social.

En este marco, la moneda local, el peso, arrastra una pérdida de la mitad de su valor contra el dólar en el transcurso del año, lo que frente al incremento de la aversión al riesgo global, llevó al Gobierno a tener que renegociar recientemente un millonario acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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