Toda publicidad sobre una nueva universidad tiene visos de la tierra prometida: un mensaje nítido en boca de un bello presentador; la promesa de otorgar un título universitario, y lo más importante: la posibilidad de fraccionar los aranceles.
Sin embargo, el gran detalle omitido suele ser la garantía de calidad en la enseñanza que se ofrece. “En Paraguay no se puede hablar de calidad de la educación superior, ya que la misma no existe”, sostuvo sin dudar la experta en educación Carmen Quintana de Horak, al ser consultada sobre la calidad de la enseñanza universitaria en el país.
Las datos apoyan esta postura, ya que a nivel país existen 62 carreras de Ingeniería, que son ofrecidas por universidades privadas y nacionales, pero solo 6 del total tienen un diagnóstico expedido por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) que avale su calidad académica.
ACREDITADAS. Concretamente, según Aneaes, las carreras de Ingeniería acreditadas a nivel país son: Ingeniería Electrónica, Ingeniería Agronómica, Ingeniería Civil, Ingeniería Electromecánica, pertenecientes a la Universidad Nacional de Asunción, sede central.
Sin embargo, las demás sedes de la UNA, que ofrecen la carrera de Ingeniería, no están acreditadas. Como por ejemplo, la ubicada en Caazapá, en Pedro Juan Caballero, y en San Pedro del Ycuamandyyú.
La otras carreras habilitadas pertenecen a la Facultad de Ingeniería Civil e Ingeniería Electrónica de la Facultad de Ciencias y Tecnología de la Universidad Católica, “Nuestra Señora de la Asunción”, sede central.
Pero esta casa de estudios ofrece carreras sobre Ingeniería Informática, Industrial, Ambiental, Rural que no cuentan con la acreditación de calidad de la Aneaes.
Citando cifras de la Aneaes, del número de ofertas de carreras de grado en el país, en el año 2006, el 66% estaba concentrada en las denominadas Ciencias Humanas, y el 34% restante, se distribuía en un 14% para las carreras de Ciencias Exactas e Ingeniería, y el 17% para las Ciencias de la Salud.
En Ciencias Exactas y Ciencias de la Salud, las ofertas de carreras presentan mayor concentración en las universidades privadas, con un 77%, ante un 23% de las universidades públicas.
POSTURA DEL MEC. El licenciado Raúl Aguilera, director de Educación Superior, del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), dijo que a largo plazo la política del MEC está encaminada a no suscribir aquellos títulos que no presenten la acreditación que solvente su calidad.
Así también, opinó que existe un vacío legal en torno al control de enseñanza que se ofrece a nivel terciario. “La no aprobación de una Ley General de Educación Superior crea ambigüedad sobre el tema, ya que no se define quiénes son los que deben controlar”, dijo.
Además, sostuvo que actualmente, las universidades que son habilitadas por ley, tienen la facultad de crear sus carreras.
CASO OMISO. La última modificación de la Ley de Universidades 136/96, dispuso que aunque la acreditación no es obligatoria para habilitar una universidad, las carreras que tengan fuerte incidencia en la sociedad, como Arquitectura, Derecho, Medicina, Ingeniería, deben someterse a los controles de calidad.
Pero hasta la fecha, universidades con carreras de gran importancia social, como Medicina, han ignorado esta indicación y solo la carrera de Medicina, ofrecida por la UNA, está acreditada, no así las otras seis carreras médicas ofrecidas por otras casas de estudio.
Actualmente, las carreras que se encuentran en proceso de acreditación son Arquitectura y Agronomía de la UNA. La próxima convocatoria es para la carrera de Veterinaria y Enfermería. Y la convocatoria para la carrera de Medicina recién se realizará en el año 2010.
“LA MAYOR ESTAFA”
Según la presentación en el 2006 de la Aneaes, realizada por Claudio Rama, director del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), la misión de esta entidad es velar por la calidad de la enseñanza en la educación superior.
Ya que según Rama, “la mayor estafa, el más grave delito, es ofrecer una educación de baja
calidad que no permita a quien con enorme esfuerzo ha sacrificado tiempo y dinero, poder ingresar a los mercados laborales”.