02 ene. 2026

Sin pagar por sus crímenes, murió el tenebroso Montanaro

El exhombre fuerte del gobierno del exdictador Alfredo Stroessner murió anoche a los 89 años, postrado en su cama y aquejado de varios problemas de salud. Estuvo en el exilio y en el 2009 retornó.

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Falleció ayer a la edad de 89 años el exministro del Interior de la dictadura, Sabino Augusto Montanaro, a consecuencia de complicaciones en su salud, pues padecía enormes problemas desde que arribó al país en el año 2009

El exhombre fuerte de Stroessner, considerado el símbolo de la represión, se asiló en Honduras desde la caída de la dictadura en 1989. Permaneció en el país centroamericano como asilado político, en el más remoto anonimato. Incluso se convirtió en pastor protestante.

Montanaro nació el 30 de julio de 1922 y se desempeñó como abogado. Fue militante del Partido Colorado y ocupó la vicepresidencia de la Junta de Gobierno de su partido.

Desde el año 1969 hasta la caída de Stroessner se desempeñó como ministro del Interior y fue considerado la mano derecha del dictador. Fueron dos décadas de mano de hierro, aplastando a los adversarios políticos con la represión y la muerte.

Por su tenaz persecución, que le permitió ser protagonista de la Operación Cóndor, miles de compatriotas huyeron.

SU REGRESO. En la madrugada del 1 de mayo del 2009, intentando pasar desapercibido, Montanaro volvió al país sorprendiendo a propios y extraños. Aquí lo esperaba un proceso judicial. Estaba acusado de cometer delitos de lesa humanidad por haber ordenado detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas contra miles de personas, que de una u otra forma hacían oposición a una de las dictaduras más prolongadas del mundo.

A su regreso, Montanaro quedó internado en una clínica céntrica para luego ser derivado al Hospital de Policía Rigoberto Caballero. Ya en aquella oportunidad se pudo divisar la flaqueza en su estado de salud.

Los médicos le diagnosticaron “arterioesclerosis senil, trastornos cognitivos crónicos de origen a determinar y portador de un globo vesical, así como de la enfermedad de Parkinson”.

Víctimas y familiares se manifestaron reclamando cárcel. Montanaro fue recluido en la Penitenciaría de Tacumbú, tras una orden firmada por el juez Andrés Casati, en el marco del proceso penal abierto por el secuestro, tortura y muerte de Mario Schaerer Prono. El 24 de junio de 2009 pasó su primera noche en la cárcel como un reo común, sin ningún privilegio. Salió el 26 de ese mes y cumplió arresto domiciliario hasta su muerte.

Montanaro será velado en su domicilio sobre Cerro Corá. Será enterrado en el Cementerio de la Recoleta, ya que la familia posee un panteón en el lugar.