Beatriz González de Bosio | Investigadora
Qué es la Carta Compromiso?
--La Carta Compromiso de la intelectualidad está en busca de adherentes. Nosotros hemos generado una campaña en el marco de la Internacional del Conocimiento, que apunta a reunir diez mil adhesiones hasta el 31 de diciembre de 2011. Es para gente que provenga del medio de la educación superior, los institutos tecnológicos, la formación docente, universidades que se comprometen como la Internacional del Conocimiento. Necesitamos una reforma en el conocimiento, una reforma de América Latina en relación a asumir la importancia del conocimiento y un compromiso por producir, por generar un conocimiento de mayor nivel, abundancia y compromiso con sus pueblos en el Bicentenario. Este debería ser el principal compromiso con sus pueblos. Así como a comienzos del siglo XIX los emancipadores y emancipadoras tomaron el compromiso proponiendo la república, la libertad, nosotros proponemos esto para mejorar la calidad de vida e inserción en el ámbito internacional. Sería ese nuestro compromiso del Bicentenario.
--En el Bicentenario hubo difusión de hechos históricos por los medios, tanto televisivos como radiales y escritos, aunque faltaron prospectivas sobre el futuro del Paraguay...
--Hablemos de América Latina como conjunto. Sería interesante, en el Bicentenario, preguntarse del futuro más que del pasado, en una analogía con los emancipadores. Ellos prometieron cosas. Así emulamos la propuesta de los emancipadores. Quisieron fundar repúblicas y abolir la esclavitud, hablaron de libertad y educación universal.
¿Y nosotros qué ofrecemos para el futuro? Prometamos cosas para de aquí a 50 años. No podemos lavarnos las manos y solo criticar a los otros. Gente que proponga, y que sean propuestas verificables. Quiero la justicia, plantear algo específico, medible, viable.
--Los patriotas del siglo XIX que fundaron repúblicas y abolieron la esclavitud dejaron pendientes la integración y el desarrollo. El sueño de Bolívar quedó trunco...
--Crisis de valores tuvimos siempre, guerras, revoluciones, dictaduras. Lo de Bin Laden es nuestro porque es global, pero no es tan nuestro. No hay que festejar la muerte, desde luego; me parece mucho peor que las ciudades latinoamericanas sean las más violentas del mundo. Está mal celebrar la muerte de Bin Laden como cualquier otra muerte. Pero sí no preocuparse y dar la espalda a las muertes en nuestras ciudades; hay una violencia que corroe la sociedad, la solidaridad social y la vida en comunidad.
La vida en comunidad tiene conflictos, pero a ciertos niveles de tensión y de violencia se va a generar un neofascismo: “Matemos a todos los delincuentes”, eso es pernicioso. No podemos solucionar los problemas sino por la violencia y la muerte. Los estados no son capaces de sujetar la violencia, por cobardía o por incapacidad de planificar.
--Ud. mencionó en algún momento que Tanzania tenía una sola persona graduada cuando se descolonizó, y que el mismo estuvo 20 años en el gobierno e hizo cosas valiosas por su país. Dijo que las sociedades necesitan personas capacitadas, una intelligentsia. ¿Y qué me dice de las sociedades tradicionales, donde no hubo educación formal o universidades?
--Yo le digo que hay que distinguir las sociedades tradicionales de las modernas. Pero, grosso modo, en las sociedades modernas se ha instalado un tipo de trabajo que no es compatible con las sociedades tradicionales y que tiene una racionalidad particular que depende en gran parte del conocimiento. Las sociedades tradicionales también dependían del conocimiento, aunque menos elaborado que el de ahora. Ahí hay un quiebre. Ese quiebre hay que asumirlo. La humanidad ha podido vivir sin conocimiento moderno durante miles de años. Habiéndose producido ese quiebre, no podemos sustraernos al conocimiento moderno.
--En el siglo XVI, España fue potencia; en el XVIII, Francia e Inglaterra; en el XIX, Inglaterra fue dueña de los mares; y en el XX, dominó Estados Unidos.
--Hay personas que sostienen que los Estados Unidos nos ahogan; sin embargo, no podemos suponer ahora que esta potencia hegemónica va a ser la definitiva; de hecho, ha habido en la historia una serie de imperios que han decaído y han desaparecido. Por tanto, esa posición conservadora holística, cambiamos completamente el sistema o nada, es una posición falsa quietista y conservadora.
Hay que romper el sistema de dominación; por muchos lugares esto se puede, porque Estados Unidos se instaló como potencia hegemónica hace poco tiempo; por tanto, si nosotros --que no pretendemos ser potencia hegemónica, pero sí podemos avanzar a nivel de igualdad a nivel global-- no queremos ser subordinados, siempre eso se puede hacer, en cierto grado al menos, sin tener que cambiar la globalidad completa.
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(*) Investigador del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago de Chile
o Coordinador Programa de Estudios Post doctorales. IDEA - USACH
o Profesor del Doctorado de Estudios Americanos.